MARÍA CONDE LA ENTREVISTA Enrique Mora Morandeira, comisario de Pontevedra que acaba de publicar su segundo libro de poesía Hace un año, el comisario jefe de Pontevedra, Enrique Mora, sorprendió a propios y extraños al descubrir su vena poética en el libro «Mi cielo no es azul». Algo que, sin embargo, él veía muy normal: «los policías tenemos la misma carne y la misma alma que cualquier persona». Ahora, Mora se reafirma en su afición literaria con su segunda obra, titulada «Espejo vivo». Si en la primera reconoce que «desnudar el alma me costó lo mío», en este nuevo trabajo el comisario ha dejado al margen la temática intimista para intentar reflejar los problemas de la sociedad. Unos problemas que vive muy de cerca debido a su profesión.
08 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.-¿Qué diferencias más notables existen entre este nuevo libro y «Mi cielo no es azul»? -Bueno, el primero era un libro bastante intimista, que reflejaba inquietudes personales muy concretas. También había algunos poemas dedicados a mi entorno familiar y situaciones personales. Éste, sin perder esa línea, es distinto. Está más abierto a problemas de tipo social, de la sociedad de hoy: la violencia, la falta de honestidad en muchos casos, niños y mujeres que sufren...En fin, los problemas de una sociedad tan compleja como la que nos está tocando vivir. -Es una visión un poco pesimista entonces... -Bueno, yo muy optimista no soy. Mi visión de la sociedad que nos ha tocado vivir es que tiene muchos defectos. He tratado de plasmar algunos de ellos. Tal vez, desde un punto de vista mío y profesional estoy muy al tanto de esos problemas. Y tengo una sensibilización especial hacia ellos: me preocupan y la única forma de poder expresarlo es ésta. Desde mi profesión puedo intentar solucionarlos, aunque no siempre se consigue, pero al menos desde el punto de vista intelectual sí se pueden analizar y denunciar. -¿Se ha basado en algún caso concreto que haya vivido a nivel profesional? -Hay algo de eso en alguno de los poemas. Efectivamente refleja alguna situación personal que me dejó cierta huella y que tampoco se puede recriminar en ese momento a la persona, porque tampoco me gusta humillar a nadie. En los poemas, de alguna forma, despersonalizando la cuestión, puedo hablar del tema sin mencionar a las personas y sí sus comportamientos que me parecen fuera de lugar. -Así que la sociedad se refleja en este «Espejo vivo»... -Sí. El libro lo divido en tres capítulos, pero en definitiva el título tiene que ver con su contenido. El primero refleja por una parte cómo soy yo ante ese espejo y se titula Reflejos de mí. Me interrogo acerca de mi trabajo, analizo la vida desde la perspectiva de la edad y trayectoria profesional y también analizo mi postura sobre la muerte y qué pasará después de ella. El segundo es Reflejos de vida. Ahí me pregunto acerca del hombre, la forma de vivir actual, tan materialista, o temas como el amor y el paso del tiempo, nuestra inconformidad o la felicidad. Y en el último, El espejo, tú y yo, hablo de mí y mi relación con las personas, todo con una estructura común, que es el espejo. -Tras dos obras poéticas, ¿no le atrae la novela? -Reconozco que este género no es fácil de leer y no hay mucha gente que se sienta inclinada a hacerlo. Sin embargo, tengo miedo a no estar preparado para escribir una novela. Con la poesía, aunque es difícil porque hay que condensar en pocas líneas el tema, me siento más cómodo. Quizá fue mucho más difícil con la primera obra, porque desnudar mi alma me costó lo mío. Sin embargo, en ésta intenté salir de la esfera personal, algo que me aportó más serenidad.