LA OTRA RIQUEZA OURENSANA El cenobio benedictino está enclavado junto al río encañonado, en el municipio de Parada do Sil
27 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Esta institución monástica que gozó del apoyo y privilegios de los monarcas Alfonso VI, Alfonso VII y Fernado II llegó a poseer gran cantidad de bienes raices hasta convertirse en uno de los monasterios más poderosos de la comarca. En el siglo XVI, bajo el gobierno del abad Fernado de Sequeira, pasó a depender del vecino monasterio de San Esteban de Ribas del Sil, perdiendo su categoría de abadía para quedar como priorato. Años más tarde se convertiría en una simple granja atendida por algunos monjes. De toda la construcción destaca la iglesia, excelente ejemplo del románico gallego, con planta en cruz latina de una sola nave y con tres ábsides semicirculares de muy buena ejecución. La nave se cubre con techumbre de madera apoyada en arcos fajones. En el crucero hay una bóveda de medio cañón. Los ábsides laterales, a la altura de la nave y con un solo vano; el central, más alto, está sostenido por cuatro columnas entre las que hay tres vanos. La fachada de la iglesia está dividida en tres partes: la inferior con una puerta formada por arquivoltas de medio punto sobre tres pares de columnas con capiteles decorados con matices vegetales y volutas con cabezas humanas; en el centro, un tímpano liso; y en la superior, un gran rosetón bellamente esculpido. La construcción principal de la iglesia se considera que data de la segunda mitad del siglo XII y principios del XIII y en su interior hay algunos retablos de buena factura y, tras el mayor, unas pinturas de gran calidad. Santa Cristina destaca por la perfección arquitectónica empleada en la construcción de su iglesia y demás dependencias monacales. En éstas, a las que se accede mediante un arco lobulado decorado con temas vegetales y dos cabezas humanas, hay que destacar el claustro, reconstruído en el XVI y la torre del campanario de estilo románico.