La asociación O Cimborrio denuncia que el Concello de Ourense prioriza el ocio nocturno sobre los derechos vecinales

La Voz

OURENSE CIUDAD

Casco histórico de Ourense durante el carnaval
Casco histórico de Ourense durante el carnaval MIGUEL VILLAR

El colectivo acusa al alcalde de no reducir el horario de los locales, potestad que se contempla para las zonas acústicamente saturadas

18 abr 2025 . Actualizado a las 16:19 h.

La asociación O Cimborrio ha denunciado la decisión del Concello de Ourense de priorizar el ocio nocturno sobre la salud pública. El colectivo incide en la vulneración de los derechos de los vecinos del casco histórico por parte del alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, a quien acusan de «ampliar sistemáticamente dos horas el horario de cierre de establecimientos y actividades recreativas en una zona declarada 'acústicamente saturada', vulnerando así la normativa vigente -se refieren a la Ordenanza municipal sobre protección contra ruídos e vibracións del año 2002- y agravando el impacto del ruido en la calidad de vida de miles de residentes».

Se incide de manera especial desde O Cimborrio en el hecho de que la permisividad del gobierno local de Ourense afecta negativamente a su derecho al descanso y perjudica la salud de los vecinos de la zona. En base a la normativa legal -en este caso la Orden de 23 de octubre de 2020 por la que se determina el horario de apertura y cierre de los establecimientos abiertos al público y de inicio y finalización de los espectáculos públicos y de las actividades recreativas- los concellos pueden reducir en dos horas los horarios de cierre en áreas saturadas o residenciales para garantizar el derecho al descanso. Una tipología en la que entra la zona monumental de la ciudad. Por el contrario, el Concello de Ourense ha optado de forma reiterada por aplicar -de forma recurrente- el articulado creado para situaciones de excepcionalidad, como las fiestas navideñas o el Entroido. Lo que se traduce, como denuncia O Cimborrio, en que «se ha ampliando el horario en una zona que, por su alta contaminación acústica, debería ser objeto de restricciones. Es incomprensible que, en lugar de aplicar medidas correctoras, se abuse de una norma destinada a celebraciones puntuales para justificar un caos sonoro permanente». Se recuerda desde la asociación que el ruido nocturno no solo impide dormir, sino que además está reconocido por la OMS como un riesgo para la salud física y mental.

Desde O Cimborrio denuncian el impacto en el vecindario de la zona afectada, ya sobrepasada en los niveles de decibelios permitidos, y recuerdan que la misma alberga a familias, personas mayores y centros educativos. Entre las consecuencias de esta situación se incluyen «episodios de insomnio, estrés y dificultades para conciliar la vida laboral y familiar».