Se hizo cocinero por su padre y asegura que no se arrepiente; en Narón, entre huertas y prados de pasto, se dedica a alegrar el paladar de los más exigentes
21 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Se llama Alfonso González Pendás (A Coruña, 1974) y es un enamorado de los fogones. En Sedes, desde hace ya casi cinco años, comanda un restaurante que se ha ganado el aplauso de los amantes del buen yantar. ¿Su nombre? Casa Pendás.
-¿Cuándo supo que su vida estaba en los fogones?
-Desde que era un niño.
-¿Quién le influyó?
-Mi padre. Él era el que cocinaba en casa y me metió el gusanillo desde pequeño.
-¿Cuál era su plato preferido de niño?
-Pues, precisamente, una lasaña de jamón y queso que hacía mi padre. La preparaba los fines de semana... ¡Y estaba buenísima!
-Usted dirige Casa Pendás junto a Sonia, su mujer. ¿Es ella su mano derecha?
-La derecha y la izquierda.
-Dicen que a los hombres se les conquista por el estómago. ¿Y a las mujeres? ¿A la suya la conquistó así?
-Bueno, la verdad es que la primera vez que quedamos la llevé a comer a un restaurante muy bueno de Ourense. No cocinaba yo, claro, pero a ella le gustó mucho la elección. Quedó impresionada.
-Para quienes no le conozcan, su cocina es...
-Una cocina elaborada, pero que parte de la cocina tradional gallega. Hacemos cosas nuevas, pero sin perder las raíces.
-¿Es de gelificaciones o le va más lo sencillo?
-La verdad es que no me gusta manipular demasiado los alimentos, porque se pierde sabor.
-¿Alguna receta para que un novato en la cocina sorprenda a sus invitados con un menú 5 estrellas?
-(Tras mucho meditarlo) La verdad es que eso es muy difícil. ¡Lo mejor es que se deje de complicaciones y se venga a mi restaurante!
-¿En la cocina, qué prefiere: microondas y olla exprés o los cacharros de toda la vida?
-Soy de las dos cosas. Hay herramientas nuevas que son muy buenas para controlar el tiempo y la temperatura, como, por ejemplo, el Roner (con el que Alfonso prepara un delicioso cochinillo confitado manteniéndolo a baja temperatura durante 14 horas), pero luego también hay que hacer los guisos y cocidos de siempre... Y para eso son estupendas las ollas de toda la vida.
-¿A la hora de llenar el estómago, le tira más el pescado o la carne?
-El pescado, y sobre todo, los salmonetes. Tienen un sabor muy especial.
-Estas fechas no pasan sin que usted haya probado...
-En verano me muero por los pimientos de O Couto, que están buenísimos.
-¿Hay algo que no soporte en la cocina?
-El desorden y la falta de limpieza. No lo aguanto. En la cocina, si no hay orden, estoy totalmente perdido.
-¿Alguna manía?
-(Riéndose) ¡Muchísimas! Lo que pasa es que los compañeros ya me conocen y no me dicen nada. Una de ellas es que mi cuchillo no lo puede usar nadie más que yo.
-Si le tocase una comida en cualquier restaurante del mundo, ¿cuál elegiría?
-No diré nombres, pero sin duda, uno de la tierra. Es una pena que pensemos que lo de fuera es mejor, cuando en Galicia tenemos muy buenos cocineros y cocineras.