Lo que esconde el granito

Laura Enríquez

OURENSE CIUDAD

ourense | En la remodelación de la plaza de San Cosme y San Damián, realizada en 1994, se situó, como remate de la sólida fuente de formas gruesas y compactas que preside el lugar, una escultura granítica de Antonio Faílde. El artista comenzó a expresarse en la talla directa de este material gallego a partir de la observación del románico y del gótico.

La obra representa un apiñado grupo de personas, cinceladas siguiendo unas formas a penas esbozadas. Una tópica que permanece constante en sus creaciones. De igual modo, el mundo infantil también está muy presente en su trabajo. La maternidad es un tema reiterado, así como lo son los grupos de músicos o lúdicos.

Las dimensiones de la escultura no son considerables, siguiendo la preferencia personal del artista. Un talento forjado a través del contacto directo con la piedra, dado que a los doce años ya trabajaba como cantero en Ourense, ocupándose de tareas industriales, que le permitieron adquirir un gran dominio del oficio.