El arte pasa el estío en Os Blancos

Veinte creadores de toda España elaborarán proyectos como invitados del colectivo


Xinzo

Las bicicletas son para el verano, y el arte también. Las largas y cálidas jornadas del estío son propicias para el solaz en la tumbona o para el chapuzón en la piscina, pero también son idóneas para incentivar la realización de iniciativas artística.

Eso es al menos el planteamiento de una docena de jóvenes de toda España que desde hace casi un bienio plantean desde el rural de A Limia, en Os Blancos, un proyecto cultural abierto y multidisciplinar. El Espacio Matrioska es, por definición, una casa que se expande a todo tipo de iniciativas vinculadas a la actividad creativa y dentro de esa filosofía se encuadra el proyecto denominado residencias de verano de creadores.

Invitación

Desde hace meses, este colectivo difundió esta invitación. Acoger de forma gratuita durante un par de semanas a artistas de toda España (algún extranjero, como un mejicano, también se interesó) para plasmar sus proyectos en el tranquilo entorno aldeano de la media montaña antelana. Uno de los integrantes del colectivo, Jesús García, lo explica así: «Esta es la segunda convocatoria de esta residencia. Lo que queremos es que personas con diferentes iniciativas tengan aquí el tiempo y el espacio suficientes para desarrollar su proyecto, sea del tipo que sea. Tuvimos muchas propuestas, pero al final elegimos una docena de proyectos».

En algunos casos, dentro de uno de estas iniciativas participan dos o tres personas, en otras, como la del primero en llegar, se trata de un solo joven.

El debutante en la edición 2016 de esta iniciativa es de Aranda de Duero, en Burgos, tiene 23 años y es licenciado en Bellas Artes, como varios de los integrantes del propio colectivo, a los que ya conocía.

El mito da Raíña Loba

Este joven, Adrián Valle, tiene claro lo que quiere llevar a cabo durante su estancia en Matrioska. La revisión e investigación sobre leyendas y mitologías populares del entorno, en este caso vinculadas a A Raíña Loba, un penedo ubicado en la montaña de Os Blancos, sobre el que giran misteriosas tradiciones ancestrales. Cuenta la leyenda que la malvada reina de un castillo medieval del siglo XIII, ubicado en las inmediaciones de la montaña, tiranizaba a sus súbditos exigiéndoles el pago de dolosos tributos, sobre todo ganado. Ovejas, cerdos o vacas debían ser entregados a diario a la avariciosa soberana, que los consumía cual loba.  Hartos de su tiranía, la reina fue ajusticiada, cual Fuenteovejuna gallega, por unos aldeanos hartos de su crueldad.

No es una mala historia para que un joven castellano se plantee hacer unas fotografías y dibujos, que serán el germen de un futuro libro. Valle comenta: «Es la primera experiencia de este tipo que tengo, la de venir a una residencia de estas características».

El artista burgalés, consciente de que pisa terra de meigas, pretende que el futuro texto se base en la reproducción de esos mitos y leyendas limianos. «Será un texto no muy extenso y sobre todo muy visual, muy vinculado a la imagen, con muchas fotografías y dibujos».

Después de Adrián llegarán hasta septiembre artistas de Euskadi, Barcelona, Madrid o Valencia para rodar documentales, realizar proyectos audiovisuales, confeccionar piezas de costura, grabados, plasmar fotografías o esbozar cuadros pictóricos.  El Espacio Matrioska es de ese modo, expandido a todas las opciones.

Festival cultural

El colectivo se afana estos días en la preparación del segundo festival cultura da Raíña Loba, en agosto, con una campaña por internet de crowfounding. El segundo ciclo lúdico convertirá a Os Blancos durante tres días en referente de la cultura provincial en plena canícula. Lo dicho, el verano es tiempo de arte.

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