Coge el bar en el que aprendió a hacer café y lo convierte en un referente en desayunos

María Cobas Vázquez
María Cobas O BARCO

O BARCO DE VALDEORRAS

María Prada regenta el bar Venus, en la calle Profesor Eloy Mira de O Barco,  desde el pasado mes de febrero.
María Prada regenta el bar Venus, en la calle Profesor Eloy Mira de O Barco, desde el pasado mes de febrero. LOLITA VÁZQUEZ

María Prada regenta el bar Venus en O Barco de Valdeorras

29 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En febrero María Prada (O Barco de Valdeorras, 1995) cumplió un sueño que tenía desde pequeña: abrir su propio bar. Con el vértigo que da saltar al vacío e invertir «todos los ahorros» en su propio proyecto, ahora no puede estar más contenta de haber dado el paso. De hecho, acaba de contratar un empleado. Es una imagen de que la apuesta le ha salido bien. «La gente que viene, repite», dice esbozando una sonrisa. Y señala que hasta el local, situado en el casco urbano pero no en un punto céntrico, acuden muchos clientes de todo el municipio. «Hasta hay gente que viene de A Rúa por el café», añade.

María se formó como barista y buscó los mejores productos para ofrecer en Venus, un bar «de toda la vida», apunta uno de los clientes, al que quiso dar un aire nuevo en cuanto a decoración, pero al que le dejó su nombre original como un guiño a la dueña.

El bar Venus es un local especial en la vida de la hostelería. «Aquí aprendí a hacer café», relata. Y por eso cuando vio que el local estaba cerrado no dudó demasiado en ponerse al frente. «Yo empecé a trabajar en hostelería, después probé un montón de sectores diferentes pero no me gustaban, no me sentía realizada y acabé volviendo», relata. Y añade: «Siento que es estar en casa de nuevo».

Su fuerte son los desayunos. Buscó, dice, los mejores cruasanes de la zona. Ella los hornea cada mañana y después los adereza con nocilla, crema de avellanas, miel, huesitos, Lacasitos, nueces... «Con lo que imagines», resume. Cree que un buen bocado dulce es el mejor complemento para un buen café. Ella eligió Siboney. «Son tostadores gallegos. Somos de los pocos bares de aquí que trabajamos con ellos». Además, acaba de incluir en la carta gofres, aunque estos solo los elabora por encargo porque precisa varias horas para hacer la masa. «Los viernes, sábados y domingos son los días más fuertes en desayunos», relata. Por eso el horario de apertura es a las 8.30 horas. Después, sobre las dos y media cierra porque la experiencia le dice que hay un par de horas sin demasiado ambiente, para reabrir a las cinco. Alrededor de las siete vive otro de los momentos más ajetreados, con las cervezas y los vinos. Para que no bajen solos, María siempre ofrece pincho con cada consumición.