Que no se asuste nadie. Ni en Valdeorras inventaron un nuevo idioma ni declararán la independencia de nadie. Lo que sí está claro es que, en materia deportiva, se están convirtiendo en un ejemplo para toda la provincia. Con sus peculiaridades y particularidades, eso sí, pero con una velocidad de crucero que no está al alcance de cualquiera.
Por aquello del calificativo de deporte rey quizás deberíamos empezar por el fútbol, pero permítanme la licencia de recordar que el ADAS Proinor (nacido como Asociación Deportiva Atlética do Sil), ya arribó a uno de los puertos más relevantes de su itinerario del presente curso. Y lo hizo para dominar -por completo y por primera vez en la historia del atletismo gallego- las cuatro especialidades por equipos del cros, tanto el largo como el corto, en hombres y mujeres. Casi nada. Y aún quedan varios éxitos más en cuestión de meses, si no días.
En Calabagueiros, los de Tinín González comparten hogar con el Centro de Deportes Barco, los que meten goles, ya me entienden. Todavía no han hecho nada, dicen ellos, pero sumaron 50 puntos en 24 partidos y van camino de la promoción de ascenso a Segunda B. Es el máximo representante del balompié ourensano, como el Tres Cuñados lo es en el fútbol sala masculino. Otros que merecen un monumento, segundos en su grupo de la categoría de bronce nacional. Y hay más, como el Fluvial de O Barco, referente en piragüismo, el Muebles Victoria de Baloncesto o el mismo Rúa, envalentonado con el fútbol femenino. Son solo unos pocos ejemplos de que valdrá la pena hablar valdeorrés.