Francisco Nóvoa: «Hay que ser agradecido y esforzarse»

El empresario rememora los momentos más significativos de su vida a partir de su llegada a Ourense desde Maceda

Francisco Nóvoa, en la praza do Trigo, donde vivió cuando llegó a Ourense desde su Maceda natal
Francisco Nóvoa, en la praza do Trigo, donde vivió cuando llegó a Ourense desde su Maceda natal

ourense

El pretérito perfecto compuesto es un tiempo verbal que se emplea para designar acciones que han ocurrido hace poco. Francisco Nóvoa lo usa todo el rato mientras hace memoria para repasar su vida. Funcionario, profesor, empresario y a punto de cumplir 76 años no se trata de un fallo gramatical, es que a este ourensano natural de Maceda la vida se le queda corta y relata sus recuerdos con la elocuencia y la intensidad propias de haberlos vivido ayer. Y no es para menos.

Hijo primogénito de un matrimonio humilde y trabajador de Maceda, Francisco se trasladó a Ourense con 17 años para continuar sus estudios una vez finalizado el Bachillerato. En la capital completó la formación de Perito Mercantil y de Profesor Mercantil mientras dedicaba sus horas libres a trabajar. Empleado en Almacenes Santos, en el cine de Maceda o vendiendo trajes en la ourensana Quiroga. «Fue una época muy bonita, en la que se combinaban la libertad y la necesidad, porque en mi casa la había», explica. Con todo lo ahorrado se marchó a Madrid un año con su mejor amigo y compañero de batallas, Edesio Fuentes. «Fuimos para preparar las oposiciones de justicia y la capital nos embelesó», recuerda. Y ese fue su primer contacto con una oposición. Nunca la aprobó porque la casualidad lo hizo regresar a Ourense, donde consiguió un empleo en Correos. «De noche estudiaba y de día trabaja. Me asignaron el control del giro postal internacional y me gustaba lo que hacía y dónde lo hacía, así que decidí presentarme a las oposiciones oficiales de Correos», dice. Aprobó en 1968 y, en sus propias palabras, así comenzó una larga etapa dentro de la administración postal, donde llegó a alcanzar el puesto de jefe provincial. «Ante todo, intenté crear el mejor clima de trabajo, sano y rejuvenecido y creo que ayudé a modernizar la provincia», afirma.

El germen de la Academia Postal, el primero de los hijos del empresario de Maceda, también fue fruto del azar. «Unos compañeros de la oposición vinieron a buscarme a la oficina, al poco de empezar a trabajar en Correos. Querían que yo los preparase». Aceptó. Primero daba las clases a una decena de jóvenes en casa de una de las alumnas y en sus ratos libres. Al poco tiempo tenía a más de 400 personas en lista de espera. En 1970 se animó a dar el paso de emprender. «Hoy sé que fue una gran idea. El número de estudiantes de la academia fue creciendo cada año y con él, se incrementó también el de profesores y colaboradores. Hay trabajadores que llevan en la casa desde el primer día y siguen aquí», admite Francisco. Hoy en día son nueve los centros que Academia Postal tiene en España -Ourense, A Coruña, Santiago, Ferrol, Vigo, Pontevedra, Lugo, Valladolid y Madrid- en los que trabajan más de 600 personas. «Lo que hemos conseguido ha sido a base de esfuerzo, sacrificio e ingenio para generar las mejores técnicas de estudio». En sus primeras décadas los autobuses que llegaban a Madrid con estudiantes de la academia eran temidos por el resto de opositores. Actualmente, la pasantía ourensana va camino de llegar a los 40.000 aprobados y eso que ahora este tipo de exámenes tienen menos demanda. «Nosotros siempre fuimos extraordinariamente exigentes y seguimos siéndolo, pero en este momento a la gente le falta compromiso. Creo que las prioridades laborales han cambiado mucho y veo que las personas cada vez valoran más la familia y la cercanía del hogar, algo que determinados puestos no aseguran», explica Francisco. En el caso de la Postal, además de preparar oposiciones, llevan muchos años realizando apoyo al estudio y también acciones formativas para desempleados

Jefe provincial de Correos, fundador de una de las academias de mayor reconocimiento en España, promotor del fútbol sala en Ourense e hijo predilecto de su pueblo natal y, sin embargo, Francisco lo tiene claro: «Mi esposa -Mercedes de Manuel- es mi mayor éxito. Es la mujer más extraordinaria que hay en el mundo y no puedo sentirme más afortunado por compartir mi vida con ella». Lo hace desde que era un joven soñador. Acaban de cumplir cincuenta años de casados, de esos de amor incondicional, de los que no pesan sino que aligeran. Juntos han formado una familia en la que sus hijos, Marta, Javier, Ruth y Jacobo, son el pilar fundamental. «Y nuestros nietos son la mayor de nuestras alegrías», añade.

Dicen los que le quieren -que no son pocos- que Francisco es un gran hombre; humilde y trabajador como sus padres; siempre dispuesto a ayudar, a involucrase, a dar de sí. «En la vida no vale todo. Hay que ser agradecido y esforzarse». Él todavía no ha parado de hacerlo, ni lo tiene en mente.

«Lo que empezó como un vínculo terminó siendo un equipo profesional»

Dice Francisco Nóvoa que la Academia Postal no era nada sin tener otros signos de identificación de la gente. «Los vínculos sirven para unir a las personas. Nosotros teníamos la costumbre de que cuando una promoción se iba a examinar, nos la llevábamos antes a Os Milagros para compartir una misa, una merienda y disfrutar de unos partidos de fútbol», explica. «Lo que empezó siendo una oportunidad, un vínculo, terminó convirtiéndose en un equipo profesional», añade. En principio el grupo lo formaban alumnos aficionados de la academia, más tarde en sus filas corrían profesionales llegados de distintos puntos del mundo. «La cosa evolucionó poco a poco. Llegamos a tener un equipo en la División de Honor masculina y otro en la femenina y hasta una escuela deportiva para niños pequeños en el Paco Paz», recuerda el empresario de Maceda. «Llenábamos los pabellones de gente y en el centro del campo un anagrama de Academia Postal, era mágico», recuerda.

Su rincón

DNI

Quién es. Nació el 17 de julio de 1944 en la parroquia de Francos, en Maceda -de donde hoy es hijo predilecto-. Aprobó la oposición de Correos y llegó a ser jefe provincial de Ourense en el 93. Mucho antes, en el 70, puso en marcha la Academia Postal en la capital, que ahora cuenta con nueve centros por España.

Su rincón

Se queda con la plaza del Trigo. Allí está ubicado el edificio en el que vivió recién llegado de Maceda. Concretamente en una buhardilla de dos habitaciones.

 

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