Orden de derribo

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

CUALEDRO

12 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En ruinas. Así está la política ourensana. Los cascotes de esta estructura, con orden de derribo, van cayendo sobre los ciudadanos que no saben si cubrirse la cabeza, para que no les golpeen, o utilizar las manos para taparse los ojos y no ver lo que sucede. Poco a poco se va cayendo este edificio que debería ser de todos y no parece que las elecciones de mayo vayan a ser la rehabilitación que necesita este inmueble inhabitable.

Estamos en esa provincia en la que un diputado dimite porque facturó «ilegalmente» a la institución a través de la gasolinera en la que tiene participación (ojo, que las comillas no son gratuitas; obedecen a que el término pertenece a un informe redactado por el secretario). Hace lo mismo en el Concello del que es alcalde pero allí se queda. Total, en Cualedro no aprobaron el código ético como sí hicieron en la casa grande Progreso. Ah, ciudadano, ¡se siente!

Estamos en esa ciudad en la que los plenos se interrumpen a huevazos, en la que unos políticos llaman a otros yihadistas y de paso le hacen la campaña; y los de más allá insultan hasta los electores dudando de su cordura.

A mí estos días que nadie me pregunte, por favor, si soy del sitio ese de la gasolinera, del sitio donde lanzan huevos en los plenos... Porque si lo hacen me va a dar tanta vergüenza que voy a tener que hacer un esfuerzo para decir la verdad. Eso o batirme el cobre para convencerlos de que nosotros no somos esos. Que no somos así. No sé si tendré suficientes argumentos.