Aunque el resultado era previsible y la culpa debe imputársele a quien fichó sin importar ideologías, el salto de Avelino de Francisco al PP fue todo un golpe bajo a los socialistas. El pasado mes de mayo el alcalde de Cortegada repitió en el cargo ya con las siglas populares y a su antiguo partido le costó presentar candidatura. Y es que no solo se fue el regidor, que no era militante, si no que lo acompañaron otros que sí eran afiliados. El PSOE asegura que estos hicieron de todo y más para evitar que hubiese compentecia en las urnas. Hablan incluso de «coacciones» para eliminar al partido del puño y la rosa. En definitiva, el trago ha sido duro para los socialistas en Cortegada. Quizás por ello, el que es su portavoz, entonces candidato, llegó a la amenaza (lo dice una sentencia judicial). Alberto Dantas, según los hechos probados por el juez, tuvo unas palabras en un colegio electoral con un vecino al que después persiguió en coche varios kilómetros. Según dice el concejal, el amenazado andaba «carrexando» votos para el PP y, tomando como cierta su versión, supongo que el del PSOE terminó estallando después de la presión vivida las semanas previas. El caso es que Dantas no recurrió la sentencia, que ya es firme, y por muchas excusas que se le busque, el error cometido debería tener consecuencias. Dice el PSOE que su código ético no es claro al respecto porque se trata de una falta, no un delito, pero si los socialistas no quieren perder fuerza en sus argumentos cuando piden la dimisión de otros, no deben perder credibilidad con este caso. No está imputado ni investigado; está condenado.