Desde el lunes ya no se puede aparcar en las calles del centro
20 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Volver a los tiempos en los que la villa de Celanova era un espacio para el paseo, la actividad comercial, la gestión y el disfrute de los ciudadanos. Y también un lugar donde gozar de un patrimonio y una historia que la han convertido en un referente dentro de Galicia por sus recursos y el legado que ha ido atesorando.
Ese es el objetivo que, según el Concello de Celanova, tiene el plan de peatonalización que se anunció en su momento y que desde este lunes está en vigor.
El impacto es evidente. Más allá de lo llamativo de ver cómo los trabajadores de una empresa constructora se afanan en retirar los pivotes de piedra -los conocidos como Gregoritos, por el alcalde que los mandó instalar- , las cadenas, los bolardos y otros elementos para su traslado, el choque reside en la «limpieza» del lugar: sin coches aparcados -ni particulares ni de la Policía Local- y con una plaza acorde a la medida humana.
La praza Maior de Celanova, el conjunto del centro histórico de la villa, calles como la de San Roque o la praza das Pitas -por fin con la fachada de la praza de Abastos liberada de coches- lucen a partir de ahora de una manera distinta y añaden un nuevo atractivo al poder pasear por ellas o disfrutarlas sin el tráfico rodado ni los vehículos aparcados en la zona. La peatonalización del casco histórico de la villa de San Rosendo se refuerza con la creación de un nuevo aparcamiento. Al de As Triguerizas, detrás del monasterio, se ha sumado el de As Traseiras, detrás del juzgado. En ambos casos con distancias que están a menos de 300 metros de la praza Maior.
Turismo y precipitación
Y mientras el Concello habla de potenciar el turismo y la oposición de precipitación en la ejecución de la medida, los vecinos coinciden en la mejora con el cambio de imagen. En una de las terrazas de la plaza Antonio Fernández destaca que liberar de coches la zona potenciará la imagen del monasterio y facilitará las visitas. En la calle San Roque consideran que la medida es positiva y Berta López cree que potenciará el casco histórico «e se non é así sempre se poderá revisar no futuro».