El castro que estuvo más de mil años habitado

Expertos dan su visión sobre el estado del yacimiento castrexo de Celanova, Castromao, que espera un impulso después de ser declarado BIC por la Xunta

Castromao, el yacimiento castrexo de Celanova, espera recibir un impulso después de haber sido declarado Ben de Interese Cultural (BIC) por la Xunta, una declaración largamente aguardada, pues la primera petición formulada por el Concello data de 1997. Castromao, que estuvo habitado alrededor de mil años - entre los siglos VII a.C. y el II-III d.C.- es un yacimiento muy valorado desde el punto de vista arqueológico y patrimonial.

Quien mejor lo conoce hoy en día es el arqueólogo Luis Orero, ya jubilado; trabajó durante 25 años para el Concello de Celanova y participó en la época más activa de campañas de excavación, que se hicieron cada año entre 1992 y el 2007 gracias a convenios con la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura. Orero distingue la relevancia de este castro: «Castromao es un yacimiento importantísimo porque llega desde el final de la Edad de Bronce hasta la romanización. Otros castros solo marcan unas épocas concretas, de pocos años», especifica el arqueólogo.

Durante aquellas campañas de los años noventa y dos mil, se trabajó tanto en la excavación como en la consolidación de las estructuras, una faceta que Orero considera clave y que echa en falta en la actualidad. Y es que, desde el 2008, no se ha vuelto a realizar ninguna intervención en este sentido. El arqueólogo municipal de Celanova, Eduardo Breogán Nieto Muñiz, que comenzó a trabajar con Orero en Castromao en 1999 y luego fue su ayudante, recuerda que después de las campañas hubo algún campo de trabajo para jóvenes en verano, el último precisamente en ese 2008.

Después de años de abandono, el Concello de Celanova, con medios propios, acometió en los dos últimos años tareas de limpieza de la vegetación. «Hai partes limpas, aptas para a visita, pero necesitaría unha limpeza e mantemento dos restos arqueolóxicos, das estruturas», reconoce Breogán Nieto. Una subvención del GDR Limia-Arnoia, que gestiona los fondos europeos del plan Leader, permitirá preparar un «documento amplo de xestión, para dar un retoque as estruturas caídas e facer unha diagnose do estado actual para ver os puntos máis débiles», apunta el arqueólogo, quien matiza que esta subvención no llegará más que para hacer alguna intervención puntual, como arreglar el sendero tradicional que subía al alto del castro y preparar un aparcamiento.

El alcalde de Celanova, Antonio Puga (Celanova Decide), afirma que es intención del Concello aprovechar esta declaración de BIC para potenciar el yacimiento, recuperando un viejo proyecto: la restauración de la antigua casa rectoral de Castromao para convertirla en centro de recepción de visitantes y de interpretación del castro. «Buscaremos a financiación necesaria para conseguir rehabilitar a rectoral para que pase a ser o centro de interpretación», aseguraba el regidorA finales de noviembre, mantuvo una reunión con la directora xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta, María del Carmen Martínez, para analizar entre ambas administraciones propuestas de futuro para el yacimiento arqueológico de Castromao. Puga se mostraba satisfecho con la receptividad de la responsable y de su equipo técnico a las propuestas para este yacimiento, entre ellas la reconstrucción de la casa rectoral.

En cualquier caso, costará dinero levantarla, pues ahora está caída y cuando se presentó el proyecto conjunto para Castromao, hace años, todavía estaba en pie. El regidor recuerda que este último verano ya mandaron hacer una limpieza en el yacimiento y menciona la subvención aprobada para hacer trabajos arqueológicos de mantenimiento.

La importancia de Castromao

Castromao es un yacimiento que ha aportado mucho material a los investigadores. Luis Orero apunta que «debajo de estas estructuras a la vista hay otras paramentos, de los orígenes del yacimiento, que esta 'recrecido' en plataformas». La Tábula de Castromao fue una de las piezas más famosas encontradas en este núcleo. Y es que aunque en otros castros aparecieron otras tábulas, la de Castromao era particular. «Confirma que allí estaba Coelobriga, la capital de la tribu de los Coelerni», además del tratado de hospitalidad o no agresión con el cónsul romano.

Orero añade que otras piezas muy interesantes que se hallaron en Castromao fueron la escultura del simio, una figura zoomorfa del siglo I a.C., encontrada en la campaña arqueológica de 1993, además de material cerámico de muy diversa procedencia, con algunas piezas datadas en Francia. Por ley, todos los restos se guardan en el Museo Arqueológico Provincial. 

Breogán Nieto incide también en otros hallazgos: «Ferramentas de uso cotiá, trisqueis de todo tipo, os trisqueis calados de Castromao (historiografía da plástica castrexa), cerámicas proceentes de moitas partes do imperio, de importación, o que fala de contactos comerciais moi fluídos e de largo alcance. Castromao era a capital dun dos poboados que habitaban o norte da antiga Gallaecia. Hai a  hipótese de que a economía romana que xeraría arredor das explotacións de ouro -aínda que non tanto como nas Médulas- levaría a esa búsqueda e dominio do control da zona, por estar cerca do río Miño e de Braga». Breogán Nieto calcula que puede estar excavado apenas el 20 % del total de la superficie castrexa, pero subraya que en este momento interesa más mantener lo que ya hay que hacer nuevas prospecciones.

Castromao sigue habitado. La aldea actual está documentado que existía en la Edad Media, puntualiza el arqueólogo. Y además, en su contorna hay restos romanos. Así que desde el inicio de la época castrexa hasta nuestros días este enclave ha estado humanizado. Cada castro, inciden los especialistas, aporta su grano de arena para conocer esa civilización pero otros solo marcan «unas épocas concretas, de pocos años, este estuvo mil años habitado», mantiene Orero. El arqueólogo recuerda que, durante su etapa,  hicieron «un reportaje de fotos aéreas e infrarrojos, y análisis en columna en fosfatos en distintas partes del suelo que dio una zona de ocupación muy amplia. El recinto castrexo, en el monte y las tierras bajas están romanizadas. Por eso todo es zona arqueológica, no solo el yacimiento», concluye. 

¿Qué aportará la declaración de BIC?

Respecto a lo que puede significar la declaración de BIC, Luis Orero se muestra «escéptico». «Tardó mucho en tramitarse el expediente. A partir de ahora se supone que se volcarán un poco más. Falta le hace para la puesta en valor del yacimiento. Hay cosas no son por dinero sino por ganas», dice. Davide Pérez, arqueólogo de Bande, también se muestra crítico con el olvido que ha sufrido Castromao: «A xestión nos últimos anos foi un desastre. Estaba abandonado. É un xacemento que debía estar mimado polo valor que ten. A ver se con esta declaración lle dan un pulo e se aproveita para poñelo en valor. Hai un par de anos estaba todo asilveirado, cos carteis e indicacións tiradas ou caídas».

Eduardo Breogán Nieto, que lleva dos años como arqueólogo municipal, puntualiza que los paneles explicativos se pusieron el año pasado. Durante años estuvieron en blanco, solo con las estructuras, pero sin contenido. Llegaron a caer y el año pasado se recolocaron, esta vez con toda la información que se necesita para visitar el yacimiento y entender su importancia.

Breogán Nieto explica que la declaración de BIC no supondrá mayores restricciones para los vecinos de Castromao: «Son conscientes desde hai anos do que hai aquí. O Concello ten feito laboura de información. As restricións non son maiores que noutro núcleo, nas normas urbanísticas garántese a protección do xacemento. Os veciños levan tempo implicados na labor de mantemento e moitas veces son eles quen piden que se veña limpar o castro. Viven aquí e saben cales son os problemas. A labor de concienciación xa está feita», opina el técnico.

Respecto a la libertad de entrada para los visitantes, el arqueólogo menciona: «En tempos desapareceron cousas, roubaron case todas as pías, pero hai tempo que non hai problemas graves, nin actos vandálicos. Non se controla a xente que vén aquí, pero se veñen suponse que están interesados e serán respetuosos». 

 Y es que Castromao forma parte del circuito «Celanova, un paseo pola historia de Galicia», como recorrido inicial de las etapas históricas que se detienen después en el medievo, en Vilanova dos Infantes y la capilla de San Miguel, en la Edad Moderna, petrificada en el monasterio de San Salvador y en la Contemporánea, con Casa de Curros. El recinto castrexo, que está abierto, recibe un «goteo continuo de visitantes», dice el arqueólogo, además de grupos que llegan para las visitas guiadas.

 

Votación
7 votos
Comentarios

El castro que estuvo más de mil años habitado