El Folión Castrexo, de Celanova, reunió a más de un millar de personas en Castromao Los equipos médicos tuvieron que intervenir por los excesos de alcohol
07 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?gosto se rinde a la diversión. Y Ourense otorga. De norte a sur de la provincia se celebran estos días festejos de lo más variado. La historia, la tradición y la devoción se mezclan con la diversión pura y dura, la que vale a cualquier precio. Y ayer fue un día en el que todo se mezcló. Las fiestas históricas terminaron siendo la de mayor desparrame y las populares empezaron, casi casi, a convertirse en una tradición. La más madrugadora fue la de Celanova. La villa, al igual que viene sucediendo cada año por estas fechas, volvió al siglo II para revivir la firma de un pacto de hospitalidad entre los Coelernos, habitantes oriundos y llamados castrexos, y los romanos, conocidos por sus habilidades conquistadoras. Aquel 7 de agosto del año 132 fue revivido ayer por cerca de un millar de vecinos de la villa, cuya celebración logra atraer cada año a un mayor número de visitantes. Vestidos como sus antepasados y repartidos en varios clanes, los castrexos repoblaron, aunque sólo por unas horas, el recinto de Castromao, situado en una colina, a pocos kilómetros de la villa. Allí revivieron el pacto de hospitalidad con un Perfecto de la Cohorte de los Celtíberos, y su grupo de soldados. Como era de esperar, la firma fue todo un éxito y llenó de alegría a todos los participantes, que no dudaron el hacer uso del vino tinto y otras bebidas mucho menos castrexas, para celebrar la hermandad que permitió que ambos grupos pudieran vivir en paz durante años. La comida sí que quiso, al menos lo intentó, guardar riguroso respeto a la que aquel glorioso y rentabilizado día. Cerdo, patatas asadas, queso, vino y cerveza. Muchos hicieron sus propias interpretaciones, con bocadillos o sándwiches, según la dieta escogida. Ya por la tarde, y dentro de un programa que quiso hacer honor al pasado, se celebraron diferentes juegos de sobremesa que estuvieron acompañados de la lectura de cuentos y leyendas de los antiguos habitantes de los castros. Urgencias Música y baile acompañaron, cuando ya faltaba poco para que cayera la noche, la vuelta de los clanes a Celanova, en cuya plaza Maior esperaba una queimada popular. Los elixires diversos, y tradicionales, fueron los escogidos para cerrar un día en el que casi todas las anécdotas estuvieron, precisamente, marcadas por los excesos de alcohol protagonizados por algunos de los participantes en el Folión. Ya a primera hora fue necesaria la presencia de los equipos médicos para atender a dos personas con intoxicación etílica. No fueron las únicas.