El escalofrío de Avión

ANTONIO L. VALLEJO

AVIÓN

PENÚLTIMA | O |

07 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CONMUEVE antes que nada el grito de auxilio desgarrador de Karina y María, las dos niñas de Avión condenadas a una muerte horrible no se sabe por qué siniestros designios. Y que de repente caiga tanta tristeza, tanta desolación, que semeja como en el poema de Fierro que Dios por allí no pasó. Conmueve, en el Avión de los grandes Mercedes y las suntuosas mansiones, la pobreza de techos míseros del pobre Lázaro que apenas tiene más que las migajas que caen de la mesa del nuevo rico Epulón, su vecino de al lado. Conmueven las llagas del cuerpo y el alma que el fuego traidor ha dejado en unos padres condenados al llanto para los restos. Conmueven el duelo recio del pueblo, y el velatorio consternado, y el entierro multitudinario de cuando las cosas terminan en loor de multitud, que suele ser una pésima manera de terminar. Conmueve la solidaridad desbordada. Estremece pensar si tal vez una pequeña parte de esa solidaridad en vida habría cerrado las puertas a la muerte. Conmueve, en fin, tanto dolor después de lo inevitable.