Carta abierta a Anxo Quintana


No sé si alguno de tus hagiógrafos, estimado ex vicepresidente de la Xunta y exalcalde de Allariz, estará escribiendo ya la letra de «No llores por mí, Galiza» al modo que en su día los de Evita Perón firmaron No llores por mí, Argentina. Esta semana le comunicaste al BNG tu baja porque «non comparto nin na forma, nin no fondo, nin na táctica, nin nos obxectivos, o proxecto político do BNG de hoxe». ¡Cuánta felonía y desagradecimiento veo en tus palabras! Las pronuncias tú, que llevaste al BNG, tras apartar de forma artera a Beiras, al declive actual. En el 2001, con Beiras al frente, el BNG había obtenido 346.423 votos y 17 escaños. Contigo, en el 2005, cuatro diputados menos a pesar de lo cual, y por el ascenso del PSOE, llegaste a vicepresidente de la Xunta. ¿Nunca reflexionaste sobre tus errores para que, ostentando el poder, perdieses en el 2009, un diputado más y 75.711 votos? No olfateaste el clamor social de cambio y pensaste que el carro clientelar inventado por el PP iba a ser tu panacea. No solo bailaste el agarrado en la Festa dos Maiores de O Carballiño creada por Fraga sino que organizaste una por provincia para repetir el ritual. Colocabas a los tuyos en Santiago y a cinco semanas de las elecciones convocaste 271 plazas de personal laboral fijo que el Movemento pola Igualdade do Emprego Público, dijo que era «un paso máis para substituír as redes clientelares e caciquiles do PP polas do BNG». En esas «oposiciones» se valoraba más la experiencia de un año en el puesto, en el que habían entrado decenas y decenas de militantes del Bloque a dedo, que la preparación y capacidad lo que llevó a dicho Movemento (que no era precisamente del PP) a acusarte de «superar con creces os métodos de Cacharro e Baltar». Le amargaste la vida a Touriño creando un poder paralelo en la Xunta y llevaste el modelo al Concello de Ourense con aquella Tenencia de Alcaldía que dejó al Bloque sumido en la nada.

De aquellos polvos vienen estos lodos, estimado ex vicepresidente. Fuiste siempre un burócrata del BNG y no un guía del BNG. Mandabas, pero no liderabas. Tenías potestas pero te faltaba la auctoritas que le sobraba, y le sigue sobrando, a Beiras. Contigo empezó el desastre que ahora parece haber tocado fondo. Y cuando unos aguerridos militantes, con Ana Pontón al frente, se aprestan a sacarlo a flote, eres el primero en abandonar el barco sin dedicar una línea de agradecimiento a un BNG que, cuando tus errores le entregaron el poder a Feijoo, te mantuvo despacho, secretaria, coche y 8.500 euros brutos al mes que era el sueldo más alto del Bloque y un 12 % superior al del presidente de la Xunta. Un BNG que te estuvo pagando mientras tú montabas empresas para hacer negocios de intermediación con Iberoamérica y África. Me parece que este hecho, el de dedicarte a los negocios tras solo cuatro años en el gobierno y no regresar a la sanidad pública, de la que provenías como enfermero, es un mal ejemplo que te inhabilita para dar lecciones en la política actual.

Tu estilo made in Baltar te salió bien en lo personal pero hundió a los tuyos en lo político. Dices que te vas del BNG pero no del nacionalismo. Mejor si dijeras que te ibas del BNG pero no del galleguismo. Así serías coherente con Fraga y Baltar (galleguistas de pro) a los que tanto vituperaste en la teoría y tanto copiaste en la práctica. Ah, perdona que te escriba en castellano pero es que cuando habías fichado por la Cope como tertuliano percibí tu amor por el precioso idioma de Cervantes. Me permito recordarte, por si la necesitas para tu «No llores por mí, Galiza», una estrofa de la canción dedicada a Evita: «Mis lujos son solamente un disfraz; un juego burgués, nada más; las reglas del ceremonial». A lo mejor, cuela.

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