El ecoespacio alaricano de O Rexo crea una escuela del cuidado del ganado En su vida había tocado una oveja. Hasta que hace ocho años se instaló con su familia en una aldea de Allariz propiciando un cambio revolucionario en un rumbo indiscutiblemente urbano. Arantxa Egaña tiene 40 años, es vasca de Eibar, madre de dos gemelas de veinte, esposa de otro vasco, Ignacio Domínguez, y pastora en Allariz. Su explotación de 150 cabezas de ovino se mueve muy cerca del ecoespacio de O Rexo, donde hoy será presentado en sociedad el primer queso gallego elaborado con leche de oveja.
23 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Arantxa e Ignacio, ella con sus ojos descaradamente azules y él con su ascendencia ourensana, decidieron «salir un poco del estrés» y embarcarse en una historia por la que muy pocos apostaban. Hoy son un buen ejemplo de cómo es posible hacer rentables actividades del sector primario en un mundo rural que amenaza con desmoronarse. Arantxa e Ignacio son las piedras angulares de un nuevo edificio social. Los dos participaron en el primer curso de la escuela de pastoreo de O Rexo, que el Concello de Allariz ha puesto en marcha como una pieza más en un entrincado organigrama de empresas, instituciones y convenios. Intrincado en la forma y claro en los objetivos: conseguir el avance social y económico de un municipio de 6.000 habitantes promocionando sus recursos naturales y asentando población con planes apegados a la tierra. Ahí están Arantxa e Ignacio y ahí está el ecoespacio de O Rexo. Los primeros, demostrando «que se puede vivir de esto» y el segundo, convertido en paradigma de un concepto diferente de progreso. «Es cierto que allí ganábamos dos o tres veces más -admiten- pero esta calidad de vida no la teníamos». Ajenas al protagonismo que están alcanzando, pero huidizas ante el flash de los fotógrafos, las doscientas ovejas latxa que el otoño pasado llegaron a Allariz han dado ya su esperado fruto: el queso «O Rexo».