Un camino de pescadores permite disfrutar de los espectaculares paisajes del río Selmo, en O Courel El cauce fluvial se quiebra en numerosas cascadas a lo largo de la ruta
09 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?n las estribaciones del monte Formigueiros, en la sierra de O Courel, inicia el río Selmo su trayecto de cincuenta kilómetros, de los que sólo diez se ubican en territorio gallego. Este tramo, antes de que el Selmo se interne en tierras leonesas, se caracteriza por una gran espectacularidad paisajística, la cual puede apreciarse perfectamente recorriendo un tradicional camino de pescadores que comienza en la localidad de Ferramulín y remonta el curso del río por su margen izquierda. El recorrido puede comenzar en el puente de Ferramulín, donde el Selmo recibe las aguas del Visuña. Sólo hay que andar un poco por la orilla del río, a través de unos prados, hasta encontrar la senda. Otra opción para iniciar la ruta es desplazarse a un lugar situado a 200 metros del pueblo -por la salida hacia Vieiros y al lado del cementerio-, donde a la izquierda de la carretera empieza un camino que da acceso a los prados situados junto al río. Una vez en el camino de los pescadores, los primeros 700 metros no ofrecen dificultad alguna. El río forma en este tramo numerosos rápidos y pequeñas cascadas, bordeados por una frondosa vegetación autóctona: arces, abedules, fresnos, alisos, castaños, fresas silvestres... Al llegar a los últimos prados, en el lugar llamado A Veiga da Roda, el camino pasa junto a una llamativa cascada de unos tres metros de altura, de la que parte un canal de regadío. A partir de este punto, el sendero va tomando altura, a medida que el río se encajona cada vez más en un lecho rocoso. El sendero llega a las proximidades de Pena Longa, un alto peñasco que se eleva hasta la carretera. En la orilla opuesta se levanta la impresionante mole del monte de O Penouco. A sus pies, el arroyo de Buzgalegos desagua en el Selmo formando una bella cascada. Senda tortuosa El sendero bordea Pena Longa y se vuelve cada vez más tortuoso. Por encima de él se divisa un antiguo camino que daba acceso a los prados, hoy cerrado por la maleza. Al rebasar Pena Longa hay que dejar la senda que corre por la orilla del río y subir unos metros por un prado abandonado hasta encontrar un antiguo canal de regadío. Después es preciso caminar por él unos cien metros para volver a tomar la senda de pescadores, a pocos metros del viejo puente de madera de As Teixeiras. En este paraje, el encajonamiento del río llega a su punto máximo. Un poco más adelante, la senda vuelve a coincidir con un canal de riego. Sólo faltan unos metros para llegar al final de la ruta: una presa natural cuyas aguas forman una cascada de unos quince metros de alto.