O FIADEIRO
23 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SIGUEN las aguas revueltas por A Rúa. Ni las buenas noticias que llegan de Santiago sobre la voluntad política que alienta a las instituciones gallegas para cambiar la faz de la villa valdeorresa dando todo tipo de apoyos a la empresa Rieter Saifa, frenan el enfrentamiento social generado por las últimas movilizaciones. Un pueblo no progresa con la división social. Y eso deben saberlo, y practicarlo, sus dirigentes. El alcalde de A Rúa, José Vicente Solarat, no es, tan sólo, el alcalde de 2.500 vecinos. Es el alcalde de todos los rueses y a él le compete (y también a Touriño y a Quintana que le dan su apoyo) restaurar la fractura social. Y eso solo se logra desde la mano tendida. Mientras las pintadas insultantes, los panfletos y las soflamas sustituyan, en la villa que gobierna, al ejercicio democrático de la tolerancia, poco camino se hace en pro de un pueblo unido. Con la insidia, con el spray y el insulto anónimo se puede pasar una rato de farra y jolgorio pero, no se construye futuro.