Un niño superpuso el escudo de la UD Ourense en su mochila del FC Barcelona y terminó saltando al campo con sus jugadores favoritos

OURENSE

El pequeño Diego, en medio de la formación ourensanista en O Couto
El pequeño Diego, en medio de la formación ourensanista en O Couto UD OURENSE

El pequeño vivió una jornada inolvidable y pisó nervioso el césped de O Couto después de conocer a los futbolistas en su vestuario

24 feb 2026 . Actualizado a las 19:51 h.

En el seno de la UD Ourense siempre le han dado la máxima preponderancia a sus aficionados y no podía ser menos con la historia de Diego Sieiro, un alumno de cuarto de Primaria en Carmelitas, al que visitaron en su colegio Fer Iglesias, Parrilla y Osian. Entre los obsequios que dejaron los jóvenes futbolistas al niño, una pegatina con el escudo del club tuvo rápido destino.

«Se me ocurrió ponerla en la mochila», recordó el pequeño con total naturalidad, pese a que tapó el emblema del FC Barcelona. En el club lo definieron como un acto tan sencillo como simbólico, que cautivó sus corazones, así que decidieron invitarlo a vivir un partido en O Couto. Eso sí, del modo más especial. El primer paso fue el de visitar a la plantilla en su propio hábitat, en el vestuario. Rodeado por todos los futbolistas, admitió con timidez su demarcación en el campo, por la derecha. En medio de los aplausos de sus compañeros, el capitán Viti fue el encargado de entregarle a Diego una mochica con los colores ourensanistas, los que eligió por voluntad propia, por mucho que le gusten las filigranas de Lamine Yamal o sus golpeos con el exterior.

La foto con jugadores y cuerpo técnico dejó cuenta del emotivo encuentro con el estudiante. El mismo portavoz del equipo le expresó las gracias de todos los integrantes del club, por representar la identidad de unos colores que nacieron precisamente en las gradas de O Couto, con la intención de dejar atrás los errores que se aglutinaron en el CD Ourense y que terminaron con su desaparición. Un adiós que no hizo más multiplicar el sentimiento de la afición ourensanista para preservar un legado con bases de más de seis décadas de fútbol.

Un día brillante

Y aún faltaba lo mejor para el entusiasta Diego, que esperó en la bocana de vestuarios a los futbolistas, y salió de la mano de Champi —quien portó esta vez el brazalete de capitán— hasta el centro del campo. Solo tenía ojos para su equipo, aunque del otro lado desfilaba también un Rayo Cantabria que abastece al Racing de Santander con jóvenes valores. Era una jornada especial por muchos motivos, incluido el hecho de que el equipo —y por supuesto sus fieles seguidores— regresaban al estadio después de una peregrinación a Verín, primero, y después a Coles, mientras que se cambiaba el tapete de la instalación que gestiona directamente la Xunta de Galicia.

También era una oportunidad idónea para brindar el máximo apoyo a uno de los deportistas que tuvo la ocasión de conocer de cerca, Valen Jaichenco, con las camisetas blancas que le transmitieron esa fuerzo al atacante que se perderá lo que resta de temporada, debido a una grave lesión. La imagen de Diego es ya parte de la historia de un partido realmente vistoso, con seis goles repartidos entre ambos conjuntos (3-3) y con un ambiente que un niño que se está aproximando al deporte rey tardará en olvidar.

Emociones que propone una UD Ourense ambiciosa, en busca a la franja de promoción de ascenso, aún en su año de estreno en la segunda categoría federativa. Y si no lo logra, volverán a intentarlo todos juntos.