Entroido constante

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

Entroido, tiempo de sátira en Ourense
Entroido, tiempo de sátira en Ourense Miguel Villar

Llevo toda la semana robando frases. Sirva como excusa que advierto a los interlocutores. Las garabateo en un papel antes de que mi cabeza —demasiado llena, demasiado dispersa— las olvide. Son como luces: a veces como ráfagas, a veces como bombillas que envían señales, al estilo de Stranger Things.

A nadie se le escapa que en esta redacción hablamos de política. Y a nadie se le escapará, por tanto, que entre mis notas me haya encontrado, a la hora de ponerme a teclear esta columna, la expresión «entroido constante». Con perdón para el entroido.

La confirmación de los candidatos a la alcaldía de la ciudad era, tradicionalmente, una suerte de trofeo para los que nos dedicamos a esto de contar cosas. Al menos cuando no eran previsibles. Foron tempos. Ahora esos nombres, en Ourense, no le importan a (casi) nadie. Los partidos políticos, esas organizaciones que han trabajado duro para generar cierta desafección y que son el reflejo de la ciudadanía, se empeñan en dibujar perfiles. Y aquí, en la ciudad de la orquesta perenne, es indiferente. Por eso anoté otra frase: «Sabemos qué va a pasar pongan a quien pongan». Y eso que va a ocurrir es que el alcalde —que no el partido del alcalde, porque tal cosa no existe— mejorará sus resultados en las próximas elecciones. «Pongan a quien pongan».

«Yo soy muy feliz estando tranquila, sabiendo que no le hago daño nadie». Otra frase robada esta semana. A estas alturas de la columna —y de la vida— estoy segura de que es la verdaderamente importante. Gracias a su autora.