La exmilitar que se atrevió a publicar su poesía presenta un libro sobre sus diez años en la República Dominicana

Maite Rodríguez Vázquez
Maite Rodríguez OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Angelina Núñez presentó en Celanova su primer libro de poemas  Dominicana Post Tenebras .
Angelina Núñez presentó en Celanova su primer libro de poemas Dominicana Post Tenebras . SANTI M. AMIL

Angelina Núñez recoge en Dominicana Post Tenebras 30 poemas que describen escenas «con toda su crueldad, sin maquillar»

05 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Angelina Núñez, zamorana de madre dominicana y padre español, reside desde hace dos años en Quintela de Leirado, donde ha encontrado la tranquilidad para criar a su hijo y la inspiración para seguir escribiendo poesía. Publicó recientemente su primer libro de poemas, Dominicana Post Tenebras, que corresponde a una etapa de diez años en la que vivió en la República Dominicana.

Antes, desde los 17 (con autorización parental) hasta los 23, fue militar. También entonces escribía poesía. De hecho, Angelina cuenta que expresa sus emociones en verso desde los trece años, pero hasta ahora no se había atrevido a que vieran la luz. «No me atrevía a publicar porque me daba vergüenza lo que expresaba: cosas íntimas, con una percepción de la realidad diferente a la de otras personas», reflexiona.

De acuerdo con su editorial (Círculo Rojo), decidió dividir sus escritos en tres etapas. Los primeros correspondían a su época de estudiante y como militar. «Estuve en el Cuartel General del Aire, en Moncloa (Madrid). Fueron seis años. Lo disfruté mucho, aunque no me podía pintar el pelo ni las uñas. Mis mejores poemas son de mi época de militar», revela.

Las treinta piezas que se han publicado en este volumen corresponden a su segunda etapa como poeta, a los diez años que vivió en la República Dominicana. Fue una experiencia que tuvo de adulta y que le permitió redescubrir esa cultura que tenía por parte de madre. En Dominicana Post Tenebras, Angelina Núñez describe escenas «con toda su crueldad, como son, sin maquillar». «Aunque tratas de contarlo con un lenguaje bonito, algunas son historias duras, de emigración, de la necesidad de irse para progresar», añade. Esta obra, explica, comenzó a partir de un reto de un taller de escritura, Frascos de Paisaje: «Durante 30 días salías a la calle, hacías fotografías de cosas cotidianas y escribías sobre ello». En el lenguaje recoge términos del país caribeño, si bien Angelina ha querido que sea comprensible también fuera de la comunidad dominicana.

Sigue escribiendo. Afirma que lleva dos años «muy inspiradores» en el municipio ourensano de Quintela de Leirado, donde está descubriendo «cosas nuevas, otra energía, otra perspectiva» sobre la vejez, con el paisaje y las historias de meigas. La publicación de sus otros poemas está preparada, anuncia. El primer libro lo presentó, acompañada de amigos españoles y dominicanos, en la Casa dos Poetas de Celanova.