Pedro Yáñez logró el bastón de mando con el apoyo de dos ediles tránsfugas
24 nov 2025 . Actualizado a las 18:10 h.El Partido Popular vuelve a ostentar la alcaldía del concello ourensano de Manzaneda (798 habitantes). Lo hace 18 años después de la última vez que el bastón de mando estuvo en manos de los conservadores. En mayo del 2007 José Hervella perdía la mayoría absoluta lograda cuatro años antes y comenzaban casi dos décadas de gobiernos de izquierdas, primero con el BNG, después con SON y en los últimos seis años con el PSOE. Ese es el tiempo que llevaba Amable Fernández gobernando, el primer mandato en minoría y desde el 2019 con la mayoría absoluta que dieron las urnas. La candidatura encabezada por Fernández logró cinco de los siete concejales. Se preveían cuatro años tranquilos, pero las tensiones en el grupo de gobierno eran evidentes desde hace meses y todo saltó por los aires el pasado mes de julio, cuando dos concejales del PSOE (Antonio Núñez y Miguel Domínguez) pidieron pasarse al grupo de no adscritos. Comenzaron entonces los rumores de una moción de censura que se concretó a principios de octubre.
Los dos tránsfugas socialistas sumaron sus firmas a las dos de los conservadores para presentar una moción contra Fernández. El candidato presentado para el relevo en la alcaldía fue Pedro Yáñez (PP), que esta mañana fue elegido por los cuatro votos de los firmantes de la moción. Amable y los dos ediles que le quedaban en el gobierno, Marina Luis y Abel Blanco. «Xustifícase pola grave situación de deterioro institucional, político e social que vive o concello, motivada pola falta de proxecto de futuro, a perda de inversións, a ausencia de diálogo coa veciñanza e o resto de corporación, e unha maneira de gobernar caracterizada polo autoritarismo e a improvisación», leyó el secretario después de que le diese la palabra el presidente de la mesa de edad, Miguel Domínguez. Después el secretario le dijo a Domínguez que le diese la palabra al alcalde y este así lo hizo. Iba a hablar Amable Fernández cuando el funcionario matizó que se refería a Yáñez, que en ese momento era todavía candidato.
«Non é un día fácil para ninguén», comenzó diciendo Yáñez. A renglón seguido matizó que una moción de censura no debe entenderse como una confrontación personal, sino como «un mecanismo democrático para conseguir un rumbo que á xuizo da maioría deste grupo debe cambiar». Y lamentó «que se transformase nunha telenovela victimista, menosprezando e vilipendiando aos compañeiros desta corporación», dijo en referencia a la interposición de un recurso de ilegalidad contra la moción porque dos de los firmantes no rubricaron el documento delante del secretario. La jueza paralizó el pleno, que debería haberse celebrado a finales de octubre, aunque la semana pasada levantó la medida cautelar al estimar las alegaciones del funcionario, que dijo que había comprobado las firmas. «É unha baixeza moral que non esperaba de vostede», le espetó a Fernández. No perdió la oportunidad para hacerse eco de los rumores, desmentidos por el socialista, de que estaba negociando ser el candidato del PP en el 2027: «A ver se o primeiro tránsfuga quería ser vostede e por iso os seus compañeiros tiveron que facer o que tiveron que facer».
Entró después Yáñez a hablar de números. Dijo que la situación económica del concello es crítica y que a día de hoy en las cuentas no hay dinero suficiente para pagar las dos próximas nóminas de los trabajadores. «De seguir así estamos a dous anos da intervención do Concello», aseguró. Y remató: «Non se censura á persoa, senón á forma de gobernar». Aseguró que su gobierno se basará en la transparencia, la eficacia en las cuentas y la recuperación de la confianza de los vecinos.
Le replicó Amable Fernández con mensaje directo: «Non sei se a moción se parou a escribila ou a escribiu alguén que non coñece o concello nin vive nel». Negó varias de las afirmaciones realizadas: «Máis cercano que son eu cos veciños non creo que vaian ser eles, oxalá, e oxalá que veña moito diñeiro para Manzaneda». E insistió en la idea de que la moción de censura era la última oportunidad de Yáñez para ser alcalde: «Os partidos son así. Estás un par de lexislaturas e se non lle rentas cambian de candidato. É lei de vida, non é cousa persoal túa». Aprovechó para ponerle deberes al nuevo gobierno, con la transferencia de la residencia de mayores a la Xunta como primer objetivo. Aseguró que era algo en lo que llevaba seis años trabajando. «Espero que agora fagades algo, porque é o que realmente está lastrando isto», remarcó. No faltaron tampoco los mensajes a sus antiguos compañeros de gobierno: «Os tránsfugas que sepan que a partir de mañá non poden gobernar, non poden ser tenente de alcalde nin delegar neles que vaian a ningunha reunión. Se meten a pata niso iremos aos tribunais».
Los integrantes del grupo de no adscritos (los tránsfugas del PSOE) declinaron intervenir. Así que se votó el texto de la moción y Yáñez recibió el bastón de mando de manos de Domínguez. Después juró y prometió el cargo.
Amplia presencia de cargos socialistas
No hubo muchos vecinos en el pleno, pero aún así el salón de actos estaba casi a tope. La explicación estuvo en la cantidad de cargos socialistas que acudieron a apoyar a Amable Fernández, entre ellos alcaldes de la zona y también el secretario provincial, Álvaro Vila. También quiso estar con él el alcalde de Montederramo, Óscar Diéguez, del BNG.
También Yáñez contó con la presencia de varios regidores y concejales de su partido, pero no había ningún cargo orgánico del PP.
Por otra parte, el PSOE ourensano anunció la presentación de una iniciativa política para su debate en el próximo pleno de la Diputación con la que los socialistas pretenden una condena del transfuguismo. Lo ocurrido en Manzaneda es, según dicen, «a culminación do tipo de política que o PP aplica na provincia». Además, Álvaro Vila, portavoz del PSOE en la Diputación y secretario general del partido en la provincia, avanza que la moción de censura marcará «un antes e un despois» en sus relaciones con la formación popular. Cabe recordar, a este respecto, que este mismo viernes se celebra el debate de los presupuestos de la institución provincial para el año 2026 y el gobierno del PP necesita el apoyo o la abstención de alguno de los grupos de la oposición.