Los que se acaben de reincorporar a Ourense tras las vacaciones de agosto deben saber que todo sigue más o menos igual. Gonzalo Pérez Jácome continúa al frente de la alcaldía, pese a que a lo largo del mes pasado PSOE y PP enredaron de nuevo con la posibilidad de una moción de censura. Las negociaciones fracasaron, otra vez, debido a las condiciones que ponían los populares, inasumibles para los socialistas.
Ese nuevo desengaño da más oxígeno al alcalde hasta el final del mandato. Jácome sale reforzado frente a los dos grandes partidos, que no son capaces de ponerse de acuerdo para forzar su relevo. Además, el Concello de Ourense ha entrado en una fase clave en materia de inversiones. A las obras de la calle Concordia —con sus famosas rampas mecánicas— se unirán en breve las de semipeatonalización en la plaza de los Ramones. También están a punto de caramelo las licitaciones de otros proyectos del llamado «Ourense vertical», como el ascensor de la Cruz Alta o el de Avilés de Taramancos. Jácome podrá capitalizar incluso obras que no fueron planificadas por él, como la mejora del firme y las aceras en Covadonga, un barrio donde llevaban décadas sin ver una obra de ese calibre. Ese proyecto nació en el pasado mandato gracias a un acuerdo de PP y PSOE, pero él inauguró su resultado y él será quien probablemente se lleve el mérito ante los vecinos. Lo mismo ocurrirá con el plan diseñado para renovar 19 parques infantiles, que se ejecutará ahora aunque lo planificó el concejal popular Jorge Pumar.
Mientras socialistas y populares se pelean por el relato, el tiempo corre a favor de Jácome.