Pensionados

Fina Ulloa
Fina Ulloa RECANTO

OURENSE

El domingo La Voz publicó un reportaje sobre la atracción que ejercen los recursos naturales de Galicia para extranjeros que deciden poner en marcha sus negocios y establecerse en nuestro medio rural. Todos encontraron en esa riqueza natural un atractivo lo suficientemente poderoso como para asentarse y echarle valor —e imaginación porque muchas de las propuestas nada tienen que ver con la agricultura y la ganadería— para encontrar la manera de ganarse la vida aquí. Y la reflexión es inevitable: ¿Por qué esos mismos recursos que son capaces de seducir a esas personas hasta el punto de animarles a hacer el petate, dejar su lugar de residencia y su modo de vida, no nos conquista de igual manera a los autóctonos? Y lo que es peor, ¿por qué, no conformes con cerrar los ojos a esa belleza e ignorar ese potencial nos dedicamos sistemáticamente a destruirlo? No me imagino a ninguno de esos extranjeros decidiéndose a establecerse en la provincia tras pasar cerca de algunos de los muchos montes ourensanos ennegrecidos por los incendios de este verano. Estaremos, eso sí, a la cabeza en la recepción de las ayudas por zonas catastróficas que fije el Gobierno estatal. De los ocho municipios gallegos con las suficientes hectáreas quemadas —para entrar en el reparto tienes que haberte pulido como mínimo 500— seis son de Ourense. ¡Triste beneficio el de sobrevivir pensionados porque la tierra se muere, en lugar de crecer y vivir de la riqueza que e ese crecimiento genera! Y el envejecimiento no es excusa. Pronto nos lo demostrarán los que vendrán de fuera a cuidar y dar servicios (imaginativos) a esta población envejecida.