En el baloncesto, al igual que en el resto de deportes colectivos, cinco grandes individualidades no bastan para configurar el mejor quinteto. Y vale el ejemplo de los Brooklyn Nets de la NBA.
La lluvia de millones que cayó sobre la plantilla del barrio neoyorquino llevó a la gran manzana a estrellones como Kevin Durant, Kyrie Irving, James Harden, Blake Griffin, Patty Mills, LaMarcus Aldridge o Paul Millsap. Nombres ilustres todos ellos en la liga, que sin embargo, no terminan acercarse al anillo de campeones. En la pasada edición los frenaron los Bucks de Anteto —a la postre campeón y MVP— y este año la cosa tampoco pinta bien.
Durant vuelve a ser el as que ganó el anillo a los pies del Golden State, tras su grave lesión. Pero Irving copó más titulares por aquello de no vacunarse, porque le iban a implantar un microchip, que por sus canastas. Por si fuera poco, Harden —alias, La Barba— parece estar en el disparadero de los traspasos, a pocos días del cierre del plazo.
Salvando muchas distancias, el COB de LEB Plata debía ser también favorito a todo, pero no termina de ser regular. Armando Gómez dispuso en Navarra de sus nuevos fichajes, Alberto Martín, Brano y De Assis, unidos al gigantón Aboubacar, pero el bloque no acaba de funcionar. Es injusto hacer balances a meses vista del final de la temporada. Aún puede pasar de todo, pero en Ourense, como si fuera en Brooklyn, planean aires de preocupación. El proyecto no va por donde se pretendía. Y aquí tampoco vale eso de dársela al que cobra más millones. Aún no hay rascacielos.