Espejismos, fluidos y transfiguraciones

tareixa taboada OURENSE

OURENSE

Santi M. Amil

La sorprendente fotografía onírica de Adrián González Salgueiro, en el Liceo

23 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Be water, my friend». Bruce Lee.

Adrián González Salgueiro muestra en el soberbio contenedor expositivo del Liceo Recreo Ourensano un sorprendente proyecto fotográfico experimental de gran interés conceptual, estético y artístico. El Liceo, palacio Oca-Valladares constituye uno de los edificios gótico-renacentistas más importantes de Galicia. Dos plantas con balcón y cinco escudos de armas en la fachada y en el interior. Desde el siglo XIX el Liceo Recreo Ourensano es sede de una de las más importantes sociedades culturales de la ciudad. Emblemática arquitectura civil que fue declarada bien de interés cultural en 2002, el interior se articula con exquisita elegancia alrededor de un patio cuadrangular en cuyo centro se sitúa la fuente construida por el artista Piñeiro en mármol de Carrara. Escenas murales con frescos costumbristas de Ramón Buch Buet ilustran amplios espacios del salón central. Una galería abierta sustentada por ocho fustes octogonales a la que se asciende por la majestuosa escalera señorial. Desde arriba entre columnas toscanas que estructuran los vacíos se puede disfrutar de la colección de fotografías que presenta el artista Adrián González Salgueiro. Como marco emblemático de la ciudad, dinamizador de la cultura y las actividades artísticas, es el Liceo una sociedad cultural abierta y un espacio mágico, actualmente dirigido con pasión e inteligencia por Antón Alonso, comisario de la exposición y Armando González además de un equipo profesional de doce personas que centran su interés en acercar este tesoro arquitectónico como área dinámica para la ciudadanía ourensana con propuestas atractivas y un magnifico restaurante.

Meridiano, línea de intersección de la esfera o de cualquier superficie similar con un plano que pasa por su eje es la definición de la RAG que incluye en su proyecto fotográfico experimental el autor Adrián González Salgueiro en el que según explica el propio autor intenta representar una división imaginaria existente entre el plano físico, el plano terrenal y el plano espiritual, metafísico y simbólico, un espectro no visible con el agua como vehículo intangible y límite de ambas dimensiones y percepciones.

Es a través de este bautizo simbólico en el que nos sumerge el artista para atravesar una nueva dimensión y entrar en contacto con un plano espiritual en la transparencia fluida del agua las formas se diluyen, la refracción de la luz varia la dirección y velocidad de una onda al pasar de un medio a otro.

Fotografía de alto contraste en la angustia austera, conceptual y expresiva del blanco y negro con la mirada personal y lúcida del fotógrafo que abstrae los escenarios consiguiendo un efecto sorprendente de inmersión. Una excelente exposición que diluye los límites entre la naturaleza y la imaginación con el efecto espejo que reverbera, trepida y diluye los contornos de unas anatomías sumergidas que mediante los abruptos golpes de luz contrasta las voces y altera las percepciones, construyendo la imagen con vértigo expresionista e impacto surrealista en el componente onírico y templado del líquido amniótico del que rodea al espectador para después sacudirlo como en una revelación, transfiguración o bautismo alegórico y simbólico, metafísico.

La figura se desdobla en armonías siamesas que desfiguran las anatomías con inquietante belleza en las formas sumergidas, cambiantes en las ondas que desdibuja el líquido elemento en la superficie en la manera de borrar los rostros como el olvido que erosiona cartografías de recuerdos y piel.

El artista se autorretrata desenfocando de manera interesada los espacios en blanco que quiere reservar para convertirse en un ser radiante, una transfiguración humana de lo perfecto. Ser de luz. Silueta incandescente de imprecisos contornos. Desnudos hipertrofiados que en su estilización estética están cargados de heroísmo y valor simbólico en alto contraste.

Las edades en el diálogo de las manos de los gestos, aquellas con tantas lecturas y esas casi sin renglones con una historia por hacer.

Rotunda escena son las manos de las que el rosario se descuelga entre los dedos como agua. Manos narrativas que simbolizan historias vividas, manos que acarician y manos que trabajan, manos que construyen colmenas de imágenes. Tapiz que reúne fotogramas de vida. Retazos de historias contadas mil veces y calladas otras tantas con carácter de puzle vagamente cubista.

Sus imágenes provocan un estado de excitación mental que sacude intelectualmente al espectador con la sugestiva fórmula de Man Ray.