Las mentiras

María Doallo Freire
María Doallo NO SÉ NADA

OURENSE

27 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo peor de las mentiras es que arrasan con todo. Es que son capaces de derribar enormes muros de confianza. Llevarse por delante años de amistad y amor. Las mentiras son apisonadoras que van sembrando dudas a su alrededor y entonces, claro, todo lo que dicen aquellos que las han usado como recurso, se queda bajo sospecha. Para mí siempre son peores las mentiras que lo que les da origen, porque puedo soportar una bofetada con la mano abierta, incluso dos o tres, pero la desconfianza que me genera que me mientan es, normalmente, inamovible. Y así nada; ni amistad, ni amor, ni nada. Pero tampoco principios, ni valores, ni moral. Soy de fe ciega y prefiero que me hagan daño por decirme la verdad que por no hacerlo. Supongo que aquí estamos muchos de acuerdo. Por eso no entiendo cómo voy a darle credibilidad a lo que dice un alcalde que acumula en su palmarés casi tantas medias verdades como días de mandato. Quizá necesitaríamos recopilarlas sobre el papel. Como también necesitamos la programación cultural en esta ciudad. De la que se siguen encargando otros, no el alcalde. El miércoles pasado el cineclube Padre Feijoo me curó la semana —que fue rarita, por cierto— con la proyección de Deseando amar. Este viernes he conseguido entradas para La fiesta del Chivo, una maravillosa adaptación de la obra de Vargas Llosa, con Juan Echanove a la cabeza. La describen como una lección de vida, una obra que recuerda que el valor y la dignidad son los únicos antídotos contra la maldad y la barbarie. No las mentiras ni los engaños, ni tan siquiera las medias verdades. Afrontemos nuestros actos, nuestras decisiones y nuestros errores. Puede que eso nos ayude a ser más libres. Y también a que nos hagamos menos daño.