La vuelta al rural, que no al campo

El teletrabajo ha permitido a Milagros Ferreiro y Carlos López dejar Barcelona y Madrid para regresar a la provincia manteniendo sus ocupaciones laborales

Carlos López y Beatriz de Mesas dejaron Madrid para instalarse en Xinzo de Limia, la localidad natal de él
Carlos López y Beatriz de Mesas dejaron Madrid para instalarse en Xinzo de Limia, la localidad natal de él

o barco / la voz

Pasa cada cierto tiempo, que la gente se cansa de vivir en la ciudad y regresa al rural. Antes de la pandemia era habitual encontrar historias de personas que decidieron abandonar los trabajos de oficina, las jornadas maratonianas o las prisas de las grandes ciudades para volver al rural y vivir del campo. Granjas de todo tipo y explotaciones agrícolas lo evidencian. Con la pandemia hay un nuevo flujo, el de los que decidieron volver al rural, pero no al campo. Si algo trajo el coronavirus fue la puesta al día de muchas empresas en una cuestión hasta ahora casi anecdótica como es el teletrabajo. Muchas personas hace meses que no pisan una oficina que no sea su propia casa. Y esa casa, muchas veces, era pequeña y cara. Durante el confinamiento ambas situaciones se juntaron para que muchos decidieran que era el momento de mudarse y vivir la nueva realidad respirando aire puro.

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La vuelta al rural, que no al campo