¿Quién narices es DO?

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

Aestas alturas de la película, uno ya no sabe quién narices es Democracia Ourensana ni, sobre todo, a quién diablos representa. El último capítulo judicial de este sainete protagonizado por Jácome y sus enemigos íntimos ha dejado, aún más, a los pies de los caballos al gobierno municipal. La jueza ha entendido -no seré yo quien entre a valorar sus resoluciones- que de manera cautelar debe quedar sin efecto la expulsión de Caride y dos concejales más del grupo municipal de DO. Y eso que relevancia tiene, se preguntarán. Pues depende. Para el futuro de la ciudad y de los vecinos ahogados por la crisis del covid-19 tiene cero importancia, ya que la ciudad seguirá gobernada por solo tres ediles. Para los críticos y sus dos rivales acérrimos - véase el alcalde Jácome y el teniente de alcalde Ojea-, pues mucha. Para los primeros es música celestial, ya que podrán recuperar el control de un grupo municipal que les importa tres cominos -«apego a las siglas no le tengo ninguno», Caride dixit- pero que les vuelve a poner en el mapa político municipal y les permitirá, sobre todo, hacerle la vida imposible a Jácome y Ojea. Y para los segundos qué supone, pues realmente un nuevo golpe a un barco cada vez más a la deriva. Unos y otros no merecen la representación de los 11.913 votantes que le dieron a Jácome (que tampoco se engañen Caride y compañía) su apoyo. Lo realmente relevante es que si alguien pensaba que este auto iba a hacer reaccionar a PP y PSOE para sacar a Ourense del atolladero que entre Jácome, los críticos y los propios ediles del PP lo metieron van apañados.