Un paso atrás

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

En los últimos días he hablado con algunos conocidos contagiadas de covid, o en cuarentena por haber tenido contactos próximos, y todas han coincidido en algo: el paso atrás. Ya recuperados, o dando negativo, notaron que al sacar el tema muchas de las personas con las que hablaban daban un paso atrás. Supongo que es comprensible, pero también entiendo a los que, además de haber dado positivo, haber estado enfermos o haber padecido los inevitables inconvenientes de una cuarentena preventiva tienen que enfrentarse a este estigma que no entiende de mascarillas, de aire libre ni de dos metros de distancia. Pensaba en ello al leer la entrevista que hoy publicamos a Polo Álvarez, presidente del comité anti-sida, que asegura que el rechazo a quienes se contagian de VIH sigue ahí, quizás solapado, pero presente.

Recuerdo que supe lo que era el sida cuando tenía 14 años. Me enteré de que se había muerto Freddy Mercury a la hora del recreo, en la cola para comprarme el bocadillo. Y al irse él, llegó a nuestras conversaciones adolescentes la enfermedad, aún sin saber valorar su dimensión.

La vi más de cerca, más pegada a la realidad, en los primeros años de trabajo, de la mano de un compañero de profesión que también estuvo al frente del comité. Con Alfonso y el resto del equipo me asomé al trabajo que hacían con gente que además de tener sida no había tenido otras cosa: suerte en la vida. Y lo conté en estas páginas, en una época en la que probablemente muchos creíamos que nadie daría un paso atrás al encontrarse con nosotros. ¡Qué cosas!