El cauto regreso del Pavillón

Las entrenadoras del club gimnástico redactan un protocolo para la seguridad de sus integrantes


OURENSE

Especialidades como la gimnasia rítmica son sensibles como pocas a un parón como el que forzó el covid-19 en todo el mundo. Y de eso son conscientes las entrenadoras de la estructura del Pavillón, que se reunieron para confeccionar un protocolo con vistas a su particular desescalada, en las fases dos y tres.

Para eso contaron con los conocimientos adaptados de Míriam Cid, que a su condición de entrenadora de nivel III, añade la de graduada en Enfermería. Ella misma subraya el hecho de que «en este deporte no basta con hacer dos, tres meses o los que sean de una pretemporada, porque influyen muchos factores, el nivel corporal, la práctica con el aparato y la adaptación a la música entre otros».

Explica que cada una de sus compañeras fue aportando las ideas que creían importante resaltar y la puesta en común de todas ellas se reunió en un protocolo que aún están perfeccionando, peso se presenta muy completo.

De echo, han pensado en medidas generales, similares a las que se emplean en otras actividades socioeconómicas, a las que suman las específicas para la gimnasia rítmica y también las destinadas a los familiares de los deportistas. Hacen además un inventario de material necesario y el modo de proceder en casos de detectarse síntomas compatibles.

Entre otras medidas preventivas, Míriam señala que será muy efectivo: «Trabajar con grupos reducidos, porque en caso de cualquier emergencia o síntoma, nos permite aplicar medidas a un número concreto de deportistas».

Cobra relevancia la puntualidad, para no solapar la presencia de gimnastas de uno y otro turno de entrenamiento. La figura de una coordinadora de las sesiones será vital, teniendo en cuenta además el margen de treinta minutos para desinfectar las zonas usadas por el grupo anterior. En ese sentido, también cabe recordar que los padres se quedarán fuera de la instalación.

A los técnicos y deportistas que entren se les medirá la temperatura con un termómetro infrarrojo. Todos llegarán con el material justo y necesario, ya que los vestuarios estarán inhabilitados y será obligatorio llevar una toalla, para evitar en lo posible el contacto con el tapiz. La desinfección previa de manos y una zona para dejar el calzado en la entrada es otro punto relevante, como el uso de mascarillas fuera de la parcela asignada.

En cuanto a las medidas específicas de la rítmica, destaca que los gimnastas se llevarán todo el material a casa y no lo compartirán. La moqueta será dividida en nueve parcelas. Disponen de tres, pero no superarán en ningún caso el tope de 19 deportistas. No se podrán utilizar materiales comunes como bancos u otro aparato y, una vez finalizada su sesión, recogerán se pondrán de nuevo la mascarilla y desinfectarán sus manos. Es solo parte de hábitos que serán necesarios a partir de ahora.

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