«Coas luvas non muda nada, temos a sensibilidade traballada»

María Cobas Vázquez
maría cobas OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Patricia Dalama durante una sesión de fisioterapia en la clínica A Cuña de Ourense
Patricia Dalama durante una sesión de fisioterapia en la clínica A Cuña de Ourense Santi M. Amil

Los fisioterapeutas vuelven al trabajo con «incómodos» trajes de protección

20 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la entrada en la fase 1, los fisioterapeutas comenzaron su propia desescalada. Algunos habían seguido trabajando, al estar considerados un servicio esencial, pero solo en casos muy concretos. El grueso de las consultas se paró, y con ello muchos empleados del sector entraron en un ERTE. Ahora han empezado a salir, aunque todavía habrá que esperar a la tercera fase y el acceso completo a la «nueva normalidad» para que las clínicas trabajen a pleno rendimiento. Hay mucho que reorganizar, porque aunque han vuelto, han vuelto con cambios. No en las técnicas, que siguen siendo las mismas salvo algunos casos puntuales, pero sí en lo que se refiere a medidas de seguridad para evitar contagios. Y eso se traduce también en los tiempos.

En la clínica A Cuña de Ourense, Patricia Dalama nunca dejó de trabajar; pero sí los siete empleados, que estuvieron en ERTE, y del que ya han salido tres. El resto irán por fases, como la desescalada, con la previsión de incorporar a dos más en la fase 2, y en unas tres semanas estar ya todos de nuevo en la clínica. El ritmo viene marcado en parte por el hecho de que Dalama no quiere llamar a los pacientes, al menos no de momento. «Prefiro que sexan eles os que pidan a cita, non empezar a chamar nós e que sintan a presión de ter que vir se non están preparados», señala la fisioterapeuta. Y solo con los que llaman para preguntar si están abiertos y pedir una cita, han conseguido llenar las agendas. Dice que los que llevan desde el lunes pasado accediendo a la clínica, lo hacen «supertranquilos». Y eso que ha cambiado lo que se encuentran nada más cruzar la puerta de entrada.

Pidiendo máxima puntualidad

Más que nunca se apela a la puntualidad en la citas (no llegar tarde, pero tampoco hacerlo con tiempo como para tener que esperar) para evitar el uso de las zonas comunes para nada más que el tránsito. Además, es obligatorio que el paciente vaya con mascarilla. Eso sí, Dalama incide en que las mejores para la población en general son las quirúrgicas, y en caso de optar por una FFP2, que no tenga válvula. «Se non, non vale de nada», señala. Si el paciente llega con una de estas, o con la cara descubierta, le dan una. Nada de guantes.

El profesional lleva un equipo de protección mucho más completo que incluye guantes, pantalla, delantal, bata... «É un pouco incómodo», reconoce Dalama, porque el EPI genera calor y sudoración. Que vayamos hacia el verano y hayan subido las temperaturas no ayuda. Pero es lo que toca y lo importante es que no haya contagios, resalta la profesional.

El resto de los materiales, como calzas, gorros o sábanas para cubrir las camillas ya tenían que ser desechables antes, así que en ese sentido el paciente no notará cambio alguno. Todo reside en el que lleva el fisioterapeuta encima.

Evitando utilizar las técnicas intraorales

Dalama asegura que echa de menos trabajar sin guantes. El suyo es un trabajo eminentemente manual, y el contacto con el paciente es la base. «Botas en falta poder quitalos, pero é certo que coas luvas non cambia nada. A sensibilidade témola moi traballada, así que non é diferente», asegura. Añade, no obstante, que lo que están evitando estos días son las técnicas intraorales. «Pero fóra diso non mudou nada», señala.