Soluciones

María Doallo Freire
María Doallo NO SÉ NADA

OURENSE

16 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Soy impaciente a todos los niveles, algo que muy a su pesar tienen que aguantar los que me rodean -os quiero y lo siento-, pero este defecto me ha obligado a ser resolutiva. De ahí que pueda asumir sin tapujos que encontrar soluciones está al alcance de todos. Y que, por supuesto, es muchísimo más útil que quejarse. Cuando creía que una pandemia mundial bastaría para unirnos, descubro que no. Que la política -municipal, provincial, estatal- está por encima del «juntos somos más fuertes» y que en esta crisis que nos afecta a todos todavía hay quien tiene ganas de cobrarse la revancha. Hablo de políticos porque ellos mismos hacen pública su incapacidad para actuar en una misma dirección, pero lamentablemente este afán por la problemática y por la discusión sin sentido es ampliable a muchas otras personas, sin ir más lejos, a esa que escupe desde su ventana. Por favor, limítese a llamar a la policía. Por contra -y por suerte-, la mayoría de las historias de estos días hablan de personas repletitas de propuestas y de soluciones. Modistas, y no modistas, que hacen de cualquier retal una mascarilla de protección. Vecinos que se transforman en los reyes del entretenimiento para todo su patio o policías que aparcan su autoridad para dejar que los Cumpleaños Feliz de Parchís suenen bien alto. Parados que ahora hacen tartas para endulzar los cambios de turno del personal del CHUO. Restaurantes que donan sus alimentos en despensa a comedores sociales o jóvenes empresarios que vuelven a asumir un riesgo, esta vez por ayudar a los mayores. ¡Qué bien! Porque estoy convencida de que la motivación, la implicación y la solidaridad se contagian más rápido que el coronavirus y eso nos ayudará a salvarnos.