Los maestros del grabado Carlos Scannapieco y Adrián Pandolfo muestran en Visol su obra reciente
09 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.La decana Galería de Arte Visol se viste de gala para recibir a los Premios Nacionales de grabado de Argentina y reputados maestros Carlos Scannapieco y Adrián Pandolfo, artistas cuya trayectoria profesional los consolida a nivel internacional, exhiben con extraordinaria coherencia los programas iconográficos que expresan de manera individual su discurso, reinventando y resinificando la técnica del grabado que con maestría extreman.
El eminente maestro Carlos Scannapieco revisa, amplía y revierte el concepto del grabado en la mitología de la gran ciudad a través de la innovación y experimentación con materiales en síntesis y en la aplicación de la técnica aditiva del collage en estampas, recortes de xilografías anteriores y elementos digitales que a su vez, al ser descontextualizados originan una nueva pieza que incorpora a los monotipos con los desplazamientos lingüístico conceptuales que surgen de revertir el significado de la técnica basada en la repetición de la estampa que democratizó el arte con el concepto de múltiple y fascinó a Warholl, Goya, Léger, Picasso, Wilfredo Lam, Kunisada…
Scannapieco consigue revolucionar esta técnica a través del monotipo o pieza única que neutraliza el poder reproductor del grabado para conseguir una obra gráfica original pero única de un solo ejemplar. Conquista única es la tridimensionalización de la estampa que construye en sus cajas, monotipos troquelados que se transforman en objeto artístico, artefacto con rigor escultórico, anulando los límites que impone la tradición a las disciplinas artísticas y manteniendo una monumentalidad solemne en las injerencias del objeto en el espacio. Su obra, de un lirismo sensible, unifica los contrastes de la gran ciudad. Como metáfora existencial el puente que conecta con una línea enfática de abstracción constructivista basada en los elementos dinámicos como una fluidificación de forma y movimiento, una revisión del Futurismo de Chiattone, Santelia y Depero y un cromatismo mágico.
El desierto húmedo de Adrian Pandolfo llega como el viento del sur para quedarse en nuestros afectos y revolucionar el concepto del grabado hasta ahora. Este maestro de la técnica, artista multidisciplinar de talento inclasificable, presenta a través de una sensibilidad única una colección de xilografías a taco perdido pertenecientes a sus series recientes con el paisaje sobrenatural de la Patagonia como espacio natural para su mirada de artista.
La atmósfera que subyace en sus obras de gran complejidad técnica traslada al espectador a la naturaleza virgen, rescatando la sensación de infinitud de la meseta patagónica, el viento inclemente y susurrante sin fin que arrastra haces de hierba y pasadas promesas mezcladas con los cantos rituales de mapuches y tehuelches a espíritus telúricos, a la Pachamama y a la Ñuke mapu en el sentido más profundo de la Naturaleza y de la cosmología mapuche en los hilos de agua deshilachados del deshielo, la inmensidad de un árido desierto… alegoría del sistema de actuación ecológico social de los pueblos aborígenes de la Patagonia austral.
Diálogo entre cielo y tierra
Traslada esta cosmovisión a través del diálogo entre cielo y tierra, incorporando elementos ceremoniales anclados en la tierra como demarcaciones simbólicas y son eje estructural de las composiciones, ampliando al paisaje la metáfora existencial del hombre como sujeto perteneciente en esencia a esa naturaleza infinita, materia y polvo de estrellas.
Reproduce puntos cardinales y referencias estacionales en las Barcas varadas en «Otoño-Verano» subrayando la idiosincrasia del pueblo austral en la atmósfera y temperatura de color.
En la serie en blanco y negro el artista hace referencia a los elementos simbólicos del paisaje libre de contaminación humana y lumínica. El cielo es un espacio metafísico poblado de sombras y reflejos. La cruz del sur contextualiza el espacio abismal. Un cielo plagado de estrellas fugaces como el pensamiento y una Vía láctea que aplasta en su monumental espejismo. Sombras que se proyectan para crear ilusiones, formas que surgen de la realidad como «tachos», refugios, contenedores, señalizaciones de alambre que delimitan un paisaje inalterable frente al paso efímero de la existencia humana y elementos recordados mediante sensaciones en la magia de personajes que entran y salen de la imagen en la ensoñación del paisaje intimado, la mentira de la memoria y el impulso infinito de la creación, hace de la obra de Pandolfo una experiencia interactiva e inclusiva, un espacio de reflexión entre el artista y el espectador.