Bofetadas

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

Tenemos muy pocos motivos para la esperanza en la provincia de Ourense. La mayoría de los indicadores que recibimos mensualmente son algo así como una bofetada a primera hora de la mañana. Sin desayuno ni anestesia leemos ya casi resignados que el problema del paro, lejos de solucionarse es endémico. Que el principal motor económico de Ourense es el sector servicios, que siempre ha estado vinculado a trabajos poco atractivos y a una gran temporalidad. La industria no acaba de arrancar y los puestos cualificados son escasos y, además, en muchos casos y como no se cansan de repetir muchos empresarios ni tan siquiera en la provincia se encuentra al personal debidamente cualificado. Al tiempo que descubrimos que la brecha salarial de género no solo desaparece con los años sino que se incrementa, tomamos constancia también de que esa diferencia de sueldos es abismal si hablamos de barrios en Ourense. Y es que entre los más de 20.000 euros de ingresos de media de la calle del Paseo y los menos de 7.000 de Covadonga hay mucho más que un abismo. Hay una realidad social y una evidencia de que las inversiones públicas van por barrios. Y es que impuestos pagan todos los vecinos, pero parece que a unos les renta más que a otros. Y si no, dense un paseo por ambas zonas para comprobar los servicios públicos y mantenimientos que hay en una zona de la ciudad y en otra. Mientras todo esto nos golpea cada día, los políticos continúan a lo suyo y ya velan armas para una campaña electoral que tengo la sensación nadie quiere vivir y que, sinceramente, se podían haber ahorrado directamente.