Jácome, por fin alcalde


Conseguir que tus sueños se conviertan en realidad, no está al alcance de todos. De pequeño soñaba con ser bombero, y nada me divertía más que tocar la campanilla de aquel coche de bomberos instalado en alguna barraca de nuestras fiestas.

A veces resulta muy complicado por muchas, ganas, tesón y empeño que le pongas, pero si al final llegas a la meta la satisfacción es enorme. Nuestro nuevo y flamante alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, lo ha conseguido, y sin embargo no se siente realizado por que quiere más. Quiere ser recordado, como Manolo Cabezas, por haber contribuido a cambiar nuestra ciudad haciéndola más humana y accesible. Desde luego es, Jácome, un personaje singular que a nadie le deja indiferente, o lo quieres o lo odias, y como buen deportista que es, luchará con todas sus fuerzas para convencer a sus detractores. Me recuerda a Schweinsteiger, el rubio y aguerrido futbolista del Bayern y de la selección alemana, un auténtico demonio que hizo exclamar a Luis Aragonés: «Solo podemos ganar si anulamos al rubio ese de nombre impronunciable». Ese rubio demonio que en cada partido se dejaba el alma acuño la maravillosa frase «Tu rival no es tu enemigo, es tu estímulo». Y muchos, entre los que me encuentro al igual que mi admirado Caneiro nos preguntamos esperanzados, ¿por qué Jácome no puede ser un buen alcalde?

No es rubio ni teutón, pero sí es listo, aguerrido, valiente y atrevido.

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