«Hay cosas de la vida que se convierten en problemas que no nos dejan vivir»

Yolanda Castro Casanova es la presidenta de la Asociación de psicólogos clínicos del Sergas


ourense / la voz

Ourense acogió esta semana una jornada de debate para analizar las necesidades asistenciales de apoyo psicológico dentro del sistema público de salud. Fue la primera de un circuito que llegará a todas las áreas sanitarias de Galicia programado por la Asociación de Psicólogos Clínicos del Sergas. La entidad, creada en 1996, está presidida por Yolanda Castro Casanova desde el pasado mes de marzo. Esta monfortina de nacimiento, desarrolla su labor en las Unidades Hospitalarias de Rehabilitación Psiquiátrica del CHUO, ubicadas en el hospital Piñor.

-¿Qué se pretende con esta iniciativa?

-El objetivo de nuestra asociación, desde que se creó, es trabajar por el desarrollo de la profesión dentro del sistema público y pensamos que ha llegado el momento de solicitar la creación de los servicios propios de psicología. Existen, y así se detecta, necesidades de atención psicológica en otras áreas además de las de servicios dedicados a la enfermedad mental. Pensamos que hay que facilitar el acceso a la intervención psicológica a una parte más amplia de la población que la que ahora mismo recibe nuestros servicios.

-¿Ahora mismo no ocurre?

-Tradicionalmente se nos ha ubicado en servicios de salud mental, que ahora se llaman de psiquiatría. No quiero que se me malinterprete; nuestra idea no es ir en contra de los psiquiatras ni de los servicios de psiquiatría donde trabajamos los dos tipos de profesionales. No quiere decir que vayamos a dejar de estar en servicios de psiquiatría. La cuestión es que es evidente que el estar vinculados ahí limita tanto nuestras posibilidades de crecimiento a nivel cuantitativo como las posibilidades de desarrollo en otras áreas médicas. Un ejemplo gráfico es que en los últimos diez o quince años se han creado solo cinco plazas de psicólogo clínico para toda Galicia. La idea es abrir nuestras competencias; que podamos aportar nuestro conocimiento, nuestro saber, a otras disciplinas.

-¿Dónde por ejemplo?

-La idea es que podamos estar allí donde haya personas que requieran de nuestra asistencia. Que se puedan hacer programas de enlace en Medicina Interna, en Oncología, en servicios de enfermedades autoinmunes, en Digestivo donde, por ejemplo, hay personas con patologías como el crohn o la colitis ulcerosa, que tienen que afrontar una realidad bastante compleja. Y, por supuesto también en los centros de salud.

-¿Cuál sería su papel en Atención Primaria?

-Hay problemas de la vida que se convierten en problemas que no nos dejan vivir. Hay personas que necesitan el servicio de un psicólogo no porque tengan una enfermedad mental, sino porque no saben o no pueden gestionar ese problema. El duelo, por ejemplo, que es una circunstancia normal en la vida, tiene un impacto emocional que cada persona procesa de una manera. Hay problemas de salud física, como que te diagnostiquen una enfermedad con la que tienes que aprender a convivir; incluso la soledad, sobre todo en los mayores. Hay que tener en cuenta que cada persona tiene sus circunstancias y no es lo mismo gestionar emocionalmente un problema cuando se es pobre, por ejemplo; o cuando se está solo. Creemos que podemos aportar mucho en Primaria porque podemos prevenir que ciertos momentos acaben cronificándose y generando una patología. Los psicólogos no hacemos curaciones milagrosas, pero aportamos apoyo emocional, acompañamiento, calidad de vida en muchas variables que son humanas. La prevalencia de problemas relacionados con salud mental en Primaria ha crecido de manera espectacular. El número de prescripciones de psicofármacos en ese nivel asistencial para la ansiedad, depresión o insomnio, se ha disparado. Pero muchas veces no es el tratamiento adecuado. Habría que hacer una valoración de cada paciente y los médicos de cabecera no pueden, no tienen tiempo material para hacerlo.

«La plantilla es claramente escasa para las necesidades de la sociedad actual»

El último informe de la Mesa Galega a para a Saúde Mental destaca que los recursos de este servicio, al que están adscritos los psicólogos clínicos -además de los psiquiatras-, son deficitarios. «Están un 60 % por debajo de lo que dice la propia consellería que debería de haber en este servicio», señala Yolanda Castro Casanova. Aunque asegura que la atención psicológica a la población ourensana ha mejorado en los últimos años, matiza que «la plantilla es claramente escasa para las necesidades actuales». «Ahora mismo para el área de Ourense estamos dos profesionales menos que en 2008 y, desde entonces hasta ahora, solo el tema de la crisis y la pérdida de puestos de trabajo, han tenido un impacto para la salud emocional de mucha gente. Aquí además hay que tener muy en cuenta la propia evolución demográfica. El envejecimiento poblacional, que es una tendencia general, aquí avanza de forma exponencial y se multiplican las situaciones de soledad que generan problemas como la depresión», relata. La presidenta de la asociación de profesionales que ejercen en la sanidad pública gallega recuerda que, en el caso ourensano, hay «trece profesionales para toda la provincia, incluyendo la que está en el hospital de Verín y la que está en O Barco de Valdeorras; que además atienden a población desde infantil hasta gente mayor. A Atención Temprana, va una psicóloga clínica que consulta una vez por semana y que, lógicamente, tiene una lista de espera tremenda, de más de un año». Castro Casanova asegura que ese incremento de las necesidades refleja claramente que la vinculación de estos profesionales a servicios psiquiátricos «en su momento tuvo su sentido, pero hoy no está acorde con las propias necesidades sociales».

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