El quid de las elecciones


El líder de Democracia Ourensana no cree en las encuestas. Miento. No cree en las encuestas que no le son propicias. O cree en las que hace él, que entiende más de demagogia que de demoscopia. Las encuestas son eso, encuestas. Si acertasen siempre o tuviesen validez más allá de la prospección política no se celebrarían elecciones. Y lo que nos ahorraríamos. Pero eso es otra historia.

En todo caso, si las encuestas no le van, estos días puede hacer un sondeo. Solo le hace falta su propia página de Facebook. En ella puede comprobar, con todas las lagunas de representatividad que tiene una red social, cómo ha respondido la gente (alguna gente) al incidente que protagonizó junto a un edil de su partido y un policía local fuera de servicio (pero policía local, al fin y al cabo). Vaya por delante que el agente debería no solo serlo, sino también parecerlo: no debería aparcar donde está prohibido y deberían retirarle el coche y multarlo (como a taaaantos otros, policías o no, que estacionan donde no deben y en muchos casos, además, hacer alarde). Pero volvamos a las opiniones de la gente. No se trata de recontarlas, que también podría ser, para ver cuántos están a favor y cuántos en contra del espectáculo (porque espectáculo fue, por cortesía de todos los protagonistas y porque ya lo decían los representantes de Democracia Ourensana: «Graba, graba», «Filma, filma»...). Se trata de que en las valoraciones que hacen algunos ourensanos está el quid (o al menos parte) de las próximas elecciones municipales. Ni más ni menos. No es poca cosa. Hay que tener en cuenta que estamos hablando del principal partido de la oposición, con ocho concejales, a solo dos del PP y a otros tantos, por arriba, del PSOE. Eso significa que las reacciones de los ciudadanos a lo que hace y dice Democracia Ourensana volverán a ser determinantes en las urnas. Por lo general, en ese patio de vecinos que es Facebook, hay dos tendencias, sin entrar en los detalles o en las descalificaciones: los que censuran lo ocurrido y los que lo aplauden; los que creen que hay sobreactuación y provocación y los que creen que hace falta que alguien rompa la baraja aunque de paso rompa algo más. Ahí, sobre esa divergencia relativa al proceder de Democracia Ourensana (en este caso y en otros), pivotarán en gran parte los resultados de las próximas elecciones. De las municipales. Que ahora toca matizar con el calendario que tenemos por delante.

Por lo que a mí respecta, el incidente inmortalizado en vídeo demuestra unas cuantas cosas. Incluso sin entrar a quitar o poner razones. Lo primero es que hay mucho que mejorar como sociedad, porque no todo vale; porque algunos estamos cansados de los listillos, de los que hacen lo que les da la gana sin consecuencias, de la impunidad. Lo segundo es que el líder del principal partido de la oposición se emborrachó de poder sin ni siquiera probarlo. Lo tercero, que la objetividad es una quimera en esta sociedad posmoderna porque ante una misma escena hay quien ve una cosa y quien percibe justamente la contraria. No me digan que, visto así, no es para echarse a temblar.

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