Accidentes con animales, un riesgo a gestionar


Los accidentes de tráfico con corzos y jabalíes están siendo protagonistas de los medios de comunicación de Galicia en las últimas semanas. Es como si de repente se hubieran multiplicado exponencialmente sin motivo conocido. Pero si echamos mano de las estadísticas veremos que los siniestros por fauna silvestre en los años 2017 y 2018 han sido prácticamente los mismos.

Todo indica que detrás de este fenómeno se encuentra el intenso bombardeo informativo al que están siendo sometidos los medios de comunicación por parte de los responsables de Tráfico. Y esta estrategia es verdaderamente novedosa, porque ni los medios ni los ciudadanos estamos acostumbrados a recibir tanta información al respecto. Toca hablar de jabalíes, corzos y accidentes.

Es evidente que el problema existe y no va a desaparecer. Que debemos convivir con él y buscar fórmulas para minimizarlo. Ya no es cuestión de que haya más o menos jabalíes o corzos, simplemente existe un riesgo que debemos gestionar y que no va a desaparecer. Por ese motivo Unitega (Unión de Tecores de Galicia) fue invitada en septiembre del 2017 a la Comisión no permanente de estudio sobre la seguridad viaria del Parlamento de Galicia para reducir la siniestralidad producida por especies cinegéticas en las vías de circulación.

La intervención de Unitega se centró en cinco propuestas muy claras. Los vigilantes de las carreteras (administración) deberían consultar con las sociedades de cazadores (tecores) la ubicación precisa de los pasos naturales que tiene la fauna. Se deberían probar métodos de prevención de accidentes, pero desechando los ya descartados en otras autonomías. Mejorar la señalización disuasoria en las vías de doble sentido con una segunda señalización en el punto concreto del accidente y que incluya una obligación de reducción de la velocidad y la colocación de bandas rugosas en el firme. La utilización de señalización circunstancial, similar a la que se utiliza cuando las vías están en obras (negro sobre fondo amarillo) en los tramos que no siendo puntos negros sean problemáticos en determinadas épocas de riesgo. Además de iniciar una campaña de información a los conductores para que actualicen sus pólizas de seguros con la cobertura de accidentes con especies cinegéticas y que puede suponer un incremento de apenas diez euros.

A estas propuestas habría que añadir la revisión de la impermeabilidad de las vallas de las autovías y autopistas, además de dotarlas con rampas de escape para ayudar a la fauna a salir de ellas una vez que se han colado dentro. Más efectivas serían todas estas medidas que poner la conocida señal P24 del corzo dentro de un triángulo blanco y rojo cada cinco kilómetros, con la que las administraciones tratan de esquivar su responsabilidad.

Y para finalizar, hay que recordar que cuando suframos un accidente hay que llamar a la Guardia Civil para que realice un atestado y comunicarlo a nuestra aseguradora para que pregunte a la Xunta de Galicia si el siniestro lo cubre el seguro del tecor, que es cuando se hubiera celebrado una cacería en las doce horas previas. En el resto de los casos será nuestro seguro el que tenga que afrontarlo. En los accidentes en autovías y autopistas el responsable es la administración titular, eso es lo que dice la Ley de Tráfico.

Antonio Mota es secretario de Unitega (Unión de Tecores y Cazadores de Galicia) y graduado en Ingeniería Forestal

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