Cuestión de galletas


Siendo mañana Nochebuena, hoy toca escribir bonito. Hoy toca encender las luces y subir el volumen de los villancicos; ir pensando en el mantel que vamos a poner y en el vino que vamos a descorchar; emocionarse con un anuncio de la tele y pensar en el mensaje que vamos a mandar para desear feliz Navidad. Hoy toca ser buenos. Y confiar en que nos dure. Al final, realmente, se trata de eso. De ser buenos. O de no serlo. De comportarse o de no saber hacerlo. Y los ejemplos pueden estar en cualquier sitio. Hace pocos días, en el centro comercial Ponte Vella, mis hijas se decidieron a hacer la cola para hablar un rato con Papa Noel. La jornada del señor del traje rojo y la barba blanca, por lo que ponía el cartel, no era excesivamente larga pero sí muy intensa porque no solo se trata de que tenga a los niños sobre sus rodillas... es que tiene sus ilusiones sobre los hombros... y eso sí que pesa. Después de unos minutos se sentaron con él y hablaron de sus cosas. Y en un momento dado las niñas le preguntaron si tenía alguna gallega preferida, para dejarla junto al árbol la noche del 24. Papa Noel, al que seguro no le apetecía trabajar aquel día, que era sábado; al que seguro que el traje le daba calor; al que seguro le empezaba a parecer incómoda su larga barba; al que seguro le había tocado lidiar con algún pequeño salvaje esa tarde... se quedó un momento pensando y contestó muy convencido. «¿Conocéis las galletas de dinosaurios? Pues la verdad es que esas son mis favoritas. Me gustan todas las galletas así que podéis dejar cualquiera pero las de dinosaurios, las que más». Papa Noel, que podía haber escuchado a las niñas con atención pero haber pasado de las galletas, compartió ese secreto y encendió, quizás sin saberlo, una nueva mecha de ilusión. Al final, realmente, se trata de eso. De ser buenos. En este caso, buen profesional. Debería ser lo normal pero, como no siempre ocurre, me parece suficiente motivo para dedicarle unas letras a Papa Noel. Y lo digo yo, que siempre fui de Melchor, Gaspar y Baltasar. Ahora también soy de las galletas con forma de dinosaurio.

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