«Me tocó ser un superviviente»

El combatiente Francisco Martínez narra su experiencia como ex guerrillero antifranquista en El Bierzo

m. guntín m. c.
lugo / la voz

Francisco Martínez tiene 93 años, es de El Bierzo y formó parte de la Federación de Guerrillas de Galicia y León. El maquis empezó con la Guerra Civil y tuvo una gran importancia hasta mediados de los años 50 y Martínez estuvo siempre muy presente y con una relación muy estrecha con la comarca de Valdeorras.

-En los montes que unen Galicia y León estuvo muy activa la guerrilla.

-Toda la región y no solo el monte, también ciudades como Monforte, Vigo o Ponferrada. Había mucha actividad en la ciudad y en los pueblos limítrofes. La guerrilla estaba más implantada en la sociedad de la ciudad que en el monte. La guerrilla tuvo un proceso de 15 años en la región, desde 1936 hasta 1952. Yo fui uno de los últimos guerrilleros que salieron y cuando empezó el movimiento yo tenía 14 años.

-¿Cómo empezó todo?

-Yo era enlace como mis padres y vecinos. Automáticamente implicaban a la juventud y conforme crecías tenías funciones diferentes. Yo lo he vivido pero no de forma clandestina porque siempre hubo otros objetivos además de la propaganda y estar con la sociedad.

-¿Dónde trabajó y estuvo destinado?

-Yo pertenecí a la segunda agrupación de la federación. En el 47 nos fusionamos con el ejército de Galicia. Dejó de funcionar en algún momento pero por motivos ajenos. Algunos optamos por continuar hasta que se agotaron las fuerzas.

-Pensaron ustedes que el régimen franquista podía caer?

-Hasta finales del 47 pensamos que no había otra solución. No teníamos la capacidad de analizar que, por encima de las razones lógicas y humanas, hay intereses y España se negoció, se repartieron las zonas de influencia y automáticamente caemos en una órbita occidental. Ni Francia ni Inglaterra eran muy hostiles a Franco. Hitler y Mussolini hasta que derrotaron el ejército republicano estuvieron presentes en el terreno. Nuestras opciones estaban en la hipótesis y no nos dábamos cuenta de que ya había unos acuerdos.

-Personalmente sufrió situaciones con mucho riesgo, ¿su vida corrió peligro?

-Por supuesto, he tenido combates en los que han muerto compañeros. En el último combate éramos cuatro contra 100 guardias civiles que nos tuvieron cercados muchas horas. Tuvimos suerte de salir y ha sido la audacia. Me tocó ser un superviviente. La transición nos dejó olvidados a todos y automáticamente yo empecé a hacer trabajo de memoria porque es la mejor forma de rendir homenaje. Ya no quedan supervivientes y yo tengo la suerte de estar vivo.

-¿Y su opinión sobre la exhumación de los restos de Franco?

-Yo tengo ciertas dudas de que estemos caminando hacia el fin del rescate memorístico. Que Franco siga ahí es mantener una dictadura y no hay que conformarse con sacarlo de ahí. Es exaltar la figura de un dictador. Después de sacarlo hay que juzgarlo. Tiene que ir acompañado de una ley de memoria que condene los crímenes de lesa humanidad. Aunque las personas como Franco estén muertas no importa para juzgar el fascismo causante de un millón de muertos y otras muchas personas traumatizadas. Hay desmemoria porque se ha cultivado.

-A veces se dice que España hizo borrón y cuenta nueva, ¿es de esa opinión?

-España tiene la herida de la Guerra Civil y eso hay que curarlo con el método correcto. Aquí no hubo cierre de heridas. Hay que cultivar desde los libros de texto que pasan por alto muchas cosas. Esto pasa en España y no en otro país porque no hemos resuelto un problema pendiente que es también jurídico. La obligación es de transmitir la verdad.

-¿Qué reflexión hace del avance de la ultraderecha?

-La ultraderecha aquí no tuvo razones de existir hasta la fecha. En el momento en el que la historia está a favor de lo que hicieron y hay impunidad de los crímenes parece que aquí todo fueron flores y eso no resuelve el problema del futuro, que es tener una interpretación objetiva de la historia.

-¿Podría ocurrir de nuevo una guerra similar?

-Pues claro. Si no se saca en las lecciones lo negativo que fue puede volver a pasar. Hay que dejar hablar a la sociedad española y que cuente lo que vivió.

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