Paz Gómez: «Aún se piensa que el único problema de la diabetes es no poder comer dulce»

La asociación Auria pide que haya más enfermeras en Atención Primaria especializadas en diabetología


ourense / la voz

A Paz Gómez del Valle Ochoa (Ourense, 1947) fue diagnosticada de diabetes en 2005. Ocho años después, en una reunión en la que se hablaba de la desaparición de la Asociación Diabética Auria, decidió aceptar la responsabilidad de la presidencia. Desde 2016 es la responsable de la federación en la que se integran cinco colectivos de las cuatro provincias gallegas.

-¿Cuál es el principal problema de las personas con diabetes?

-Hay mucha gente que cuando sabe que tienes diabetes lo único que se le ocurre es pensar que no puedes tomar dulce. El principal problema de la diabetes es que, a pesar de ser una enfermedad bastante común, y aunque parezca mentira, no se conoce. Y lo más triste es que ni siquiera los enfermos la conocen, lo que lleva a consecuencias gravísimas por daños de otros órganos, a enfermedades cardíacas o del riñón, a amputaciones de extremidades, a ceguera... Nosotros, además de otras actividades, dentro de la asociación organizamos charlas tanto en grupo como individuales, pero la cifra de asociados, tanto aquí como en otros colectivos gallegos, es baja; no tienen nada que ver con la implicación que se ve en otros lugares de España.

-¿Falta información?

-Necesitamos información y educación. Y la necesitamos todos. Tanto los que ya la tienen como los que no. La sociedad en general. Nosotros siempre decimos que la prevención es mejor que el cuidado. Cuando hacemos actos en la calle, como el Día de la Diabetes en el que pasaron casi 400 personas por la carpa y el día de la Feria de la Salud, casi 900 se hicieron medición. Siempre detectamos personas con valores altos le preguntamos si padecen diabetes y la mayoría te dice que no, y lo hacen totalmente convencidos. Pero cuando indagas te cuentan que el médico le da una pastilla para el azúcar. Es triste, pero muchas personas diabéticas aún piensan que no lo son porque creen diabético solo es el que se pincha insulina.

-¿Cómo explica que un enfermo no sepa que lo es?

-El problema es que a esas personas no se les explica bien todo lo que conlleva. Esas personas creen que con tomarse la pastilla ya está solucionado y que ya no tienen nada más que hacer. No cuidan su alimentación. Te cuentan que desayunaron tres naranjas y un café con un cacho de pan o con gallegas. No saben, porque nadie se lo ha explicado, que una persona diabética puede tomarse tres piezas de fruta al día, pero no juntas; eso es una carga de azúcar que sumada a los hidratos lentos como el pan o las galletas, produce una sobrecarga impresionante.

-¿Por qué no tienen esa información?

-Porque no hay enfermeras educadoras en diabetología. En Ourense hay una, en el servicio de Endocrinología del hospital, pero la mayoría de las personas diabéticas no llegan a esa consulta porque el protocolo marca que somos controlados en nuestro centro de salud y muy pocos casos, solo los complicados, se derivan al especialista. Una diabetes normal de tipo dos, que es la más frecuente, es raro que llegue allí. Yo tengo verdadera veneración a los médicos y enfermeras de cabecera porque tienen que tener una capacidad impresionante. Tienen que saber de todo, pero es imposible que una persona controle todo sobre todas las enfermedades. Y la diabetes es muy complicada porque lo que sirve para mí para otro no vale para nada. Hay personas diabéticas que tienen un disgusto y se le pone el azúcar por los suelos y genera una hipoglucemia; y otros a los que ese estrés les puede producir hiperglucemia; lo contrario.

-¿Cuál sería la solución?

-Una de nuestras demandas es que haya más enfermeras especializadas en Primaria. En las entrevistas que hemos tenido en la Consellería nos dicen que están dando dos becas al año para formar a enfermeras, pero eso es muy poco. Yo también entiendo que para qué una enfermera se van a pagar un máster por su cuenta para especializarse, que cuesta entre 3.000 y 6.000 euros, si luego eso no me lo reconoce la Seguridad Social y me pueden mandar de trabajar de ayudante de rayos. Lo ideal sería que pudieran hacerse cursos dentro del área sanitaria para que al menos pudieran adquirir unos conocimientos un poco más profundos. Ahora está de moda, se habla mucho del empoderamiento del paciente. Yo lucho por ello; porque nos impliquemos en nuestra salud, pero para ello el paciente tiene que estar informado.

«A los profesores cuando le dejas ver y tocar lo que manejan los niños, se les va el miedo»

La Asociación Diabética Auria tiene su propio programa de formación para los colegios. Su objetivo es que los centros educativos estén preparados para ayudar a los pequeños con diabetes a llevar una escolarización normalizada y segura. Paz Gómez del Valle entiende que los reparos de muchos maestros se eliminan cuando tienen la posibilidad de recibir una información seria y veraz sobre la enfermedad. «Nosotros tenemos un taller específico diseñado para los educadores en el que, además de la teoría sobre lo que es la enfermedad, los síntomas, cómo atender a un niño que tenga una hipoglucemia, les ponemos delante todo el material. A los profesores cuando le dejas ver, tocar y manejar el equipo que usan los niños, se les va el miedo», señala. Además de que conozcan cómo es y funciona un glucómetro o como va un bolígrafo de insulina «les damos parámetros claros, explicándoles por ejemplo que, si está por debajo de 70 le tienen que dar un zumo primero y luego una galleta y repetir el control a los quince minutos», ejemplifica. Sin embargo, la presidenta de Auria lamenta la falta de respuesta a la invitación que cada año hacen a los centros educativos para acoger ese taller. «Este año tenemos tres, porque tienen niños con diabetes asociados y fueron sus padres los que animaron a que se hiciera; pero hemos enviado cartas a principio de año a todos los colegios de la provincia, incluidos aquellos que sabemos que hay niños con diabetes, estamos en noviembre y todavía no nos contestó ninguno», relata. Paz recuerda además que los padres tienen que dar por escrito cuando comienza el curso una autorización para utilizar esos elementos y «especialmente el medicamento glucagón, que se inyecta cuando se produce una hipoglucemia severa».

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