De pajas y cebras


Cosas de la perspectiva, de toda la vida, la paja en el ojo ajeno es mucho más grande que la viga en el propio. Esta semana el refranero confirmaba su sabiduría en Ourense donde un grupo de alcaldes que no son del PP cruzaron una calle por un lugar no habilitado. El incivismo innegable de no usar el paso de peatones empezó siendo una paja que los populares quisieron convertir en viga. Así, en lugar de entrar a debatir sobre las reivindicaciones que llevaron a los representantes de una buena parte de la población ourensana a acudir a la Diputación (y, ya allí, a cruzar mal) el debate se centró en un paso de cebra. Es mucho más fácil, claro, agarrarse a la anécdota, ponerle un poco de demagogia y mirar hacia otro lado cuando lo realmente interesante sería analizar si la distribución de los fondos de la Diputación discrimina, ojo, no a unos determinados alcaldes sino a unos determinados ciudadanos. Porque de eso va esta historia. De la gente, no de las cebras que tenemos pintadas en las carreteras. Propongo que la Policía Local, usando las fotos de los periódicos, multe en diferido a los alcaldes por cruzar mal. Y ya con eso resuelto se pueden poner los tuiteros a analizar cómo se gestiona el dinero de la Diputación, que resulta que no es suyo sino nuestro.

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