ourense / la voz

El pasado jueves se daban a conocer los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2017. Galicia es la tercera comunidad autónoma en la que más subió el paro. Y si se acota más el terreno y se señala únicamente a Ourense, el resultado es descorazonador: 20 de cada 100 personas que están en edad de cotizar no lo hacen. La provincia es, de las cuatro gallegas, la que mayor tasa de paro tiene. Además, hay 68.500 jubilados -y en esta cifra no se incluyen las pensiones de incapacidad permanente o las de viudedad-, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Si a todo esto se suma el hecho de que en esta encuesta no cuentan como desempleados aquellos de 16 años o más que durante la semana anterior a la realización de la misma hayan trabajado horas sueltas, la ecuación se torna imposible de resolver. Así lo ven los ciudadanos y los representantes sindicales que salieron a la calle en la jornada de ayer. La precarización y la contratación temporal han escalado posiciones con la última reforma laboral, de tal modo que en la actualidad son más los que desearían tener un trabajo a jornada completa de los que lo tienen. Esta situación no alimentó las manifestaciones del Primero de Mayo, que apenas movilizaron a mil personas en una ciudad que supera los 100.000 habitantes.

Pese a las malas cifras los sindicatos ourensanos parecen no ser capaces de dejar a un lado sus diferencias para salir a la calle unidos en el Día Internacional de los Trabajadores. Algo que no pasa desapercibido para sus afiliados y con lo que muchos de ellos no están de acuerdo. Así, en un día en el que el protagonista debía ser el trabajador, los roces y las desavenencias entre organizaciones interpretaron el papel principal, al convocarse hasta tres manifestaciones diferentes.

Por un lado Comisiones Obreras y UGT reclamaron, a través de sus máximos representantes provinciales, una derogación de la reforma laboral del año 2012. Pedro Barreiros, de CC.OO., explicó: «A recuperación económica da que tanto se fala nos indicadores ten que chegar de verdade á clase traballadora». Considera que no se puede «consentir» que la provincia siga perdiendo población que se ve en la obligación de emigrar para encontrar un empleo. «A riqueza da que se está a falar ten que repercutir nos petos dos empregados», insistió Mario Franco, de UGT. Cree que es necesario revertir las políticas de «empobrecemento dos últimos anos».

En solitario salió a la calle la CIG, que logró reunir a más manifestantes. Etelvino Blanco, portavoz de la organización, señaló: «Hai soldos que están por debaixo do salario mínimo interprofesional debido á contratación parcial». Blanco subrayó la pérdida de derechos laborales después de cuarenta años de lucha desde que, en 1977, los movimientos sindicales «comenzaron a recoller froitos e conquistar terreo». Fue su último Primero de Mayo el frente del sindicato en Ourense.

Por otro lado, CGT, CNT y CUT leyeron un comunicado conjunto en el que demandaban lo antes citado y la derogación de la ley mordaza, una renta básica como «garantía de supervivencia» y «un non rotundo ó pagamento da débeda ilexítima».

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El paro no calienta las protestas del Primero de Mayo en Ourense