Recogen, clasifican, limpian y empaquetan los donativos que llegan a Amencer
17 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.No tienen orejas puntiagudas ni poderes mágicos que les ayuden a mover paquetes con solo chasquear los dedos. Parecen personas normales y corrientes, pero en realidad esconden un secreto en alguna parte de su cuerpo -no se sabe bien si en su corazón o en su cabeza- que los diferencia del resto de los mortales y que, llegado un momento concreto del año, les impulsa a dirigirse todos al mismo lugar: los locales de la Asociación Xuvenil Amencer.
Sea cual sea su aspecto -los hay de pequeño tamaño, grandes y fuertes o con apariencia de abuelos sabios- todos entran entonces en un estado de hiperactividad, repartiéndose por varias salas para llevar a cabo su tarea. El fenómeno se repite desde hace nada menos que treinta años cuando llega diciembre. No todos hacen lo mismo, pero todos trabajan con una sonrisa en los labios, entrando y saliendo, bromeando y riendo entre ellos. «Somos case medio millar», me cuenta uno con barba que dice llamarse Xulio y que se ofrece para servirme de cicerone y guiarme por lo que ellos llaman «Operacion quilo: Ti que podes, quilabora».
En una de las salas un grupo maneja juguetes infantiles. Algunos los van agrupando en distintos montones, otros recogen uno por uno y en una larga mesa los limpian y los revisan para comprobar que están en buen estado y que sus mecanismos, si los tienen, funcionan. «Sempre temos moitos peluches e xogos para nenos pequenos, dende bebés ata sete ou oito anos, pero andamos algo escasos para rapaces un pouco máis maiores, así que este ano intentamos conseguir que tamén os que teñen de once anos para adiante podan ter un agasallo», dice. Desde el año pasado este equipo tiene la ayuda de los presos que están integrados en un proyecto de la asociación APES y que se encargan de arreglar los que llegan en peor estado.
Xulio me explica que todo lo que reciben en sus locales es producto de otra magia: la de la solidaridad de los ourensanos que se los hacen llegar para que las familias con menos recursos también puedan celebrar la Navidad. Sin ellos, esta singular tropa, no tendría nada que hacer.
A Amencer no solo llegan juguetes, también ropa -que clasifican unas veteranas especializadas en esta tarea- y, sobre todo, alimentos. En esta última faceta es donde más duendes trabajan clasificando y empaquetando durante toda la campaña, pero Xulio cuenta que no todos realizan su tarea allí. «Moitos dedicánse a recoller, cando nos avisan dos supermercados de que están cheos os carriños que hai colocados e onde os ourensáns deixan os produtos que queren doar». Mi guía explica que también muchos jóvenes trabajarán este sábado porque tienen una campaña de recogida especial en el Centro Comercial Ponte Vella. Otros se colocarán para recibir los donativos «diante dos supermercados Mercadona, porque dentro non nos deixan colocar os carros». También suelen ser los jóvenes quienes asumen entre el 21 y el 22 la movilización de todos los paquetes que pasarán a recoger desde las Cáritas de las parroquias para entregar a los vecinos más necesitados. Xulio quiere a todos sus duendes pero está especialmente orgulloso de estos «porque sempre falamos da mocidade fixándonos no negativo; e estes, o primeiro día de vacacións en vez de quedarse na cama durmindo, veñen a traballar duro para cargar ó mellor 25.000 ou 26.000 quilos», cuenta.
Tampoco quiere olvidarse de otros colaboradores importantes, como los más de trescientos establecimientos que tienen huchas para recibir donativos en dinero -que luego se usará para comprar más alimentos- las casi cien empresas y entidades de todo tipo que ayudan colocando cajas para que sus empleados o clientes dejen productos no perecederos, o de sectores como el de las peluquerías que también invitan a sus clientes a donar un par de euros por cada servicio que realizan durante esta campaña.
Dentro del maremágnum de actividad se vislumbra también a personas muy pequeñas. Son los aspirantes a duendes, que acuden acompañados de otros adultos. «Entra dentro dunha labor pedagóxica do colexio salesiano, de cómo aprender servindo á comunidade; incluso temos profes de inglés que usan a campaña para ensinar a alumnos de Primaria ese idioma identificando e clasificando os produtos nesa lingua», relata Xulio.