No hay duda de que el aparcamiento es un problema en Ourense. Entrar en el casco urbano con el coche y tratar de encontrar un lugar donde estacionarlo supone casi siempre un dolor de cabeza para los ciudadanos. Es evidente que las plazas de la zona ORA son insuficientes para dar cabida al flujo de automóviles que cada día llegan a la ciudad así que el párking privado es la única alternativa para no exponerse a la grúa municipal, sobre todo en algunas situaciones. Estoy pensando, como no, en el complejo hospitalario, donde las plazas de estacionamiento en la calle son tan limitadas que la mayoría de usuarios ya ni siquiera intenta encontrar una. Toca, entonces, irse a un estacionamiento privado que, aunque pueda parecer un contrasentido, a quien pertenece realmente es a la Diputación provincial. Sí, esa que sostenemos todos con nuestros impuestos. Sin embargo, y como en ocurre con muchos otros servicios públicos, una empresa privada se ha hecho cargo de la gestión -con una concesión que, por cierto, termina en el año 2050- así que el beneficio y la rentabilidad son los únicos objetivos que la mueven, sin condescendencias.
Y en esas circunstancias nos encontramos con el aparcamiento al que debemos recurrir cada vez que, por motivos diversos, nos vemos obligados a ir al hospital, es el tercero más caro de toda la ciudad, pero eso no es algo que preocupe en absoluto a los que nos gobiernan. Hace unos meses en el pleno municipal se planteó una moción de Democracia Ourensana para proponer la construcción de un estacionamiento municipal en la zona, pero no salió adelante porque no tuvo apoyo de ninguna otra formación. Total, a ellos qué más les da...