Calor

Luis Manuel Rodríguez González
Luis M. Rodríguez A BOTE PRONTO

OURENSE

Pues sí, la cosa está que arde. Las piscinas a tope y la playa vendiendo parcelas, poco menos. El deporte está, en su mayoría, cerrado por vacaciones. Y, si alguno se despereza para comenzar su pretemporada, a otros sufridos aficionados de a pie los sorprenden las malas noticias.

Esta vez le tocó a los amantes del baloncesto. Por si el sopapo de la puerta cerrada en ACB ya era de por sí bastante duro, la entidad del Pazo va de adiós en adiós. De vuelta al segundo escalafón nacional se antojaba difícil afianzar un proyecto deportivo que tenía otras miras y la despedida de Pedro Rivero es especialmente desalentadora.

En el consejo de administración, primero se hizo pública la marcha de Germán Rodríguez-Saá y el fin de ciclo anunciado por Antonio Gavilanes fue la declaración explícita de que la falta de apoyos había minado el plan cobista.

En parte, parece lógico. Después de tanto trabajo para que se plasmara el anhelado ascenso, retornar a la LEB Oro es casi un desafío más envenenado. Implicar a instituciones, empresas, colaboradores e incluso a los profesionales no puede ser sencillo, porque lo de la austeridad estará marcado por una vuelta de tuerca más. La afición, al fin y al cabo, es fiel. Sin embargo, todo apunta a que le ofrecerán pocos alicientes, así que los de siempre seguirán peregrinando al Pazo y los más reticentes aguardarán a que pase la tormenta -de arena en este caso-, eso sí, con un ojo mirando a Diputación y Concello, porque lamentablemente nuestro deporte sigue demasiado politizado.

Con el buen sabor de boca que nos estaba dejando el BTT y volvemos a la rutina.