El joven artista fallecía en el 2006 y se está a la espera de una sede para la fundación para los dos Quesada
22 jun 2016 . Actualizado a las 10:21 h.De repente, sin ningún aviso previo ni tiempo de reacción, la muerte se llevó a Xaime Quesada Blanco (Ourense, 1975 - 2006). El artista ourensano se había convertido en uno de los referentes de su generación, un creador que siguiendo la tradición de un familia y una saga de artistas -con su padre Xaime Quessada a la cabeza pero también con referencias como Antonio, Fernando y Carlos Quesada- firmaba su primera exposición con 19 años. Inquieto y creativo, fue cimentándose como artista a base de trabajo y experimentación: caminó por el realismo, se convirtió en informalista durante un tiempo y en su última etapa se caracterizó por su obra de tipo geométrico y su apuesta decidida por las nuevas técnicas y materiales.
Por el trayecto fue dejando un importante legado artístico y algunas obras en espacios públicos -alguna, como en el caso de Pontevedra, mutilada y descontextualizada por una intervención posterior en el lugar-.
Obsesión de Xaime Quessada
En los últimos años de su vida Xaime Quesada Blanco protagonizó proyectos que ya daban cuenta de su potencial y de lo que estaba llamado a desarrollar a lo largo de su carrera profesional: la muestra que firmó en el Centro Cultural da Deputación de Ourense, en el año 2003, o sus propuestas de gran formato con materiales industriales eran parte de sus inquietudes en aquel momento.
La repentina muerte del joven creador convulsionó la vida de sus padres, Xaime Quessada y María Jesús Blanco, y del entorno artístico ourensano. Tanto el de la generación de Os Artistiñas -Quessada, Acisclo Manzano, Arturo Baltar y otros- como la de los jóvenes que estaban reclamando su protagonismo en el panorama artístico ourensano y gallego -y en algunos casos son en la actualidad los protagonistas de la plástica de Galicia-.
El hiperactivo Xaime Quessada, que moriría año y medio después, se convirtió en el mayor valedor y promotor de Xaimiño. Divulgar y salvaguardar su figura y su legado fueron su objetivo prioritario; como resultado de aquella inquietud nació la Fundación Xaime Quesada Blanco -proyecto que con la muerte de Quessada pasó a ocuparse del legado de padre e hijo-.
Sin noticias de los compromisos
Diez años después de la muerte de Xaime Quesada, fallecía el 21 de junio del 2006, la fundación sigue esperando a que se cumplan los compromisos adquiridos en su día y se hagan efectivos los apoyos anunciados. En todo este tiempo se han promovido proyectos desde la entidad, se han organizado exposiciones de ambos artistas en varias ciudades y se participa en iniciativas como las que se están llevando a cabo en Ferrol. La ciudad, que declaró 2016 como el Ano Xaime Quessada, recuperó dos grandes murales y entre las actividades proyectadas está una gran exposición en el último trimestre del año. En el pazo de Vilamarín permanece, desde hace años, la muestra con la obra del artista.
El Concello de Ourense adoptó en su día el acuerdo para poner a disposición de la Fundación Xaime Quesada, en el entorno de San Francisco, pero nunca se llegó a materializar la cesión. Con la reciente desaparición de Fernando Quesada y la anterior de Antonio, Chus Blanco cree que la futura fundación adquiere otra dimensión: «Velar y difundir el legado de los Jaimes y de la familia Quesada, porque no hay que olvidarse de grandes artistas como Antonio y Fernando».