La derrota no tiene padres

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

ue a las victorias nunca les faltan padres es tan cierto como que las derrotas siempre están viudas. Hace apenas un año, los políticos de turno se pegaban por hacerse una foto con los jugadores del COB. Algo más de 365 días después, el vacío. No me entiendan mal, no estoy a favor de que las instituciones tuvieran que ser las salvadoras de un proyecto de una SAD que siempre ha vivido al abrigo de la subvención, pero resulta llamativo como se han escondido algunos. Ahora en frío, cuando la ACB ya es un tren que pasó, es momento de que cada palo aguante su vela. La directiva, no tengo ninguna duda, es la principal responsable del fracaso. Tuvieron un año para buscar tres millones de euros para abrir las puertas de la ACB y fracasaron. Es el segundo, porque ya dejaron escapar el primer ascenso, el que hubiera sido de verdad. Optó por dejar todo en manos de los políticos que hicieron lo que saben, política. Repasemos. La Diputación dijo que pondría lo mismo que el Concello. Es decir, cuando se debatió en pleno municipal la propuesta de 1,5 millones de euros, Baltar estaba dispuesto a poner esa cantidad. Cuando se bajó a 600.000 por la exigencia del PSOE, hizo lo mismo y sacó de la mesa 900.000. Es curioso que la directiva nunca se los pidiera públicamente y centrara sus reproches y demandas en el PSOE -¡es el tercer partido en la corporación de Ourense!- en vez de en quien gobierna en mayoría absoluta en el Pazo Provincial. Por ese tira y afloja la ACB se escapó por 300.000 euros al aparecer un misterioso inversor. Ahora sabemos que la ourensanía tenía un precio.